Vía de tren a Auschwitz-Birkenau

 

El martes fue el último día otorgado para que sobrevivientes o familiares de personas trasladas por la empresa de ferrocarriles neerlandesa NS durante el régimen nazi en Alemania y de ahí a campos de concentración presentaran su reclamación de compensación y se notificó que más de 7,600 personas la presentaron.

En noviembre de 2018 la empresa estatal de ferrocarriles de Países Bajos, NS, accedió a compensar a los descendientes de las miles de personas, judíos en su mayoría, aunque no exclusivamente, que fueron trasladadas en sus trenes hacia campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

En Países Bajos, NS llegó a un acuerdo con el régimen nazi para el traslado de personas por el que obtuvo sustanciales ingresos que son calculados por la empresa de comunicaciones NOS en unos 2.5 millones de euros actuales.

Bajo este acuerdo, en 1941 empezó a operar como campamento de tránsito el centro de detenciones de Westerbork con el primer traslado de deportados el 15 de julio de 1942. El último tren salió el 13 de septiembre de 1944 con 279 judíos abordo. Si bien se calcula que trasladaron a unos 107,000 judíos de los que solo sobrevivieron 5,000, también se trasladaron a 245 personas de las etnias sinti y romaní.

La campaña para que NS compensara a los sobrevivientes o descendientes de los trasladados fue iniciada por Salo Muller, sobreviviente del Holocausto y quien se desempeñó como fisioterapista del club de fútbol Ajax.

Para evitar largos procesos judiciales “que no son en el mejor interés de nadie”, NS aceptó llegar a un acuerdo según el cual creó una comisión, presidida por el exalcalde de Ámsterdam Job Cohen, que acordó compensar con 15,000 euros a cada una de las 500 personas que se estima que sobrevivieron; 7,500 euros a viudas o viudos y 5,000 o 7,500 euros a los hijos de las víctimas.

Para hacer frente a esta obligación, NS dispuso un presupuesto de 35 millones de euros y notificó que hasta el momento han pagado 2,5 millones a unas 5,000 personas que presentaron su reclamación.

Cumplida la misión en los Países Bajos, ahora Salo Mulller, de 83 años, está enfocando sus esfuerzos para que la empresa de ferrocarriles de Alemania, Deutsche Reichbahn, compense a los más de 107,000 judíos, sinti y roma neerlandeses que fueron trasladados, muchos de los cuales fueron forzados a pagar sus traslados lo que significó ganancias para la empresa por unos 16 millones de euros actuales. “Culpo a la empresa de ferrocarriles por transportar con conocimiento a judíos a los campos de concentración y por haber matado a esos judíos de una forma tan terrible”, declaró Muller en un programa de televisión alemán.

Salo Muller no ha iniciado acción legal todavía y su abogado declaró que ya han enviado una carta a la canciller Ángela Merkel exponiendo el caso. La canciller respondió que analizaría la petición. “Estoy muy feliz de que ella no lo haya desechado”, dijo Muller a NOS.

Los esfuerzos de este activista no van a parar con estas empresas. En su mira también esta la empresa de transporte público de Ámsterdam GVB y la policía neerlandesa. “La GVB se está manteniendo callada, pero saben lo que estoy haciendo. ¿Por qué no me invitan una taza de café? Son tan culpables como NS. Y también quiero discutir el papel de la policía. Muchas personas no tienen idea de lo que sucedió”, dijo el activista a la empresa neerlandesa de comunicaciones NOS.

Más información dutchnews.nl / nationalpost.com

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