Zackaria Yahaya, jefe de la aldea de Kafaba

 

Ghana quedó conmovida con el linchamiento a una mujer de 90 años, Akua Denteh, acusada de brujería. Derivado de su homicidio se han detenido ya a cinco personas, además del jefe de la aldea Kafaba localizada en la Región de Savannah.

Akua Denteh fue linchada por pobladores cuando durante una ceremonia efectuada por una sacerdotisa para ahuyentar los males que aquejan a la población, alguien la acusó de ser una bruja y, como tal, la causa de las desgracias.

Pese a que Ghana es uno de los países más religiosos de África y del mundo, los dogmas religiosos de, por ejemplo, el cristianismo, se ven mezclados con ideas de brujería de tal forma que muchos habitantes, particularmente de la región norte, atribuyen a las “brujas”, generalmente mujeres mayores o viudas, las enfermedades, muertes, malas cosechas, mal clima y de todas las calamidades imaginables.

Las mujeres que son acusadas de brujería viven en zonas de ciertas aldeas en lo que se conoce como “campos de brujas”. En un reportaje publicado en 2016 en Vice.com se explica que ellas no viven encerradas ni se les impide el tránsito, pero que al ser la creencia general que al estar en el campo no pueden usar sus poderes de magia negra, no son atacadas y, por el contrario, reciben alimentos y trabajo de parte de los demás aldeanos. Así, en esas comunidades estas mujeres estigmatizadas por la ignorancia crían a sus hijos y tratan de vivir lo mejor que pueden libres de persecución. “Nuestras familias nos visitan, Y nosotros vamos a visitarlos, pero no nos quedamos allá. Si nuestra gente viene aquí, y nos piden que regresemos, lo hacemos. Si no, nos quedamos en el campo. Aquí estamos seguras y somos libres”, se cita en este artículo a una de estas mujeres en el campo de la aldea de Gambaga.

El homicidio de Akua Denteh, sin embargo, ha vuelto a regresar la atención de los ghaneses hacia estos campos y el Consejo Pentecostal y Carismático de Ghana, GPCC por sus siglas en inglés, ha hecho un fuerte llamado a su desmantelamiento. “Debemos, a toda costa, buscar justicia para esta mujer de 90 años y para todas las que sufrieron estas atrocidades en el pasado”, declararon en comunicado, en el que añadieron que “es descorazonador notar que en esta era moderna, nuestra sociedad parece estar flotando hacia una era de anarquía donde algunas personas pueden tomar la ley en sus propias manos.”

Sobre el homicidio, el lunes 27 de julio el presidente Nana Akufo-Addo dijo que el incidente “ha desfigurado la cara de nuestra nación” e hizo un llamado para “que la pronta respuesta de la policía lleve a la rápida administración de justicia en este desafortunado asunto.”

La policía de Ghana arrestó el 28 de julio a Zackaria Yahaya, jefe de la aldea de Kafaba como sospechoso de homicidio, aunque según un medio luego fue puesto en libertad. Posteriormente arrestaron a otras cinco personas que fueron entregadas al Departamento de Investigaciones Penales del Comando de la Policía Regional de Savannah y se espera que esta semana sean presentadas ante el juez.

Aunque la idea de cerrar los “campos de brujas” y reintegrar a sus comunidades a las mujeres y a sus hijos y nietos parece ser muy loable, si su seguridad es puesta en mayor riesgo porque las ideas de brujería siguen prevaleciendo en la población, quizá se deben tratar de encontrar otras soluciones para protegerlas de la ignorancia.

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Imagen theindependentghana.com

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