Mujer con letrero #MeToo

 

A partir de un reportaje de investigación en el que varias abogadas relataron episodios de acoso sexual por parte de Dyson Heydon, quien fue magistrado del Tribunal Superior de Australia y es un jurista altamente respetado, el poder judicial ordenó en marzo de 2019 una investigación sobre estas acusaciones. El resultado de la investigación ha sacudido a la profesión jurídica.

La investigación fue ordenada por la magistrada presidente del Tribunal Superior de Australia, Susan Keifel, después de haber escuchado los relatos de dos empleadas que fueron abordadas de forma inapropiada por el magistrado. La investigación fue encomendada a Vivienne Thom, una exinspectora de inteligencia y seguridad.

Los hallazgos indican que Dyson Heydon, de 77 años, acosó sexualmente a por lo menos seis jóvenes mujeres que trabajaron en su oficina, lo que llevó a la magistrada Keifel a emitir un comunicado en el que dijo: “Estamos avergonzados que esto haya ocurrido en el Tribunal Superior de Australia”, añadiendo que han presentado una “sincera disculpa a las seis mujeres cuyas quejas fueron corroboradas.”

Dyson Heydon, quien se retiró en 2013 de su cargo en el más alto tribunal australiano al haber llegado a la edad reglamentaria de 70 años, pese a su deleznable comportamiento, no recibirá sanción alguna por parte del poder judicial, lo que ha abierto el debate sobre la necesidad de hacer reformas disciplinarias.

De momento, muchas de las recomendaciones que Vivienne Thom hizo en su reporte serán adoptadas por el Tribunal Superior, como aseguró la magistrada Keifel, para intentar modificar la cultura machista no solo del poder judicial sino de la profesión legal en Australia, que no es diferente de la cultura que prevalece en muchos otros países, como se dio a conocer en 2019 en el reporte realizado por la International Bar Association, IBA, titulado ¿Nosotros también? Bullying y acoso sexual en la profesión jurídica.

Como suele suceder en estos casos, Dyson Heydon, a través de sus abogados, negó las acusaciones y aunque se disculpó si “cualquier conducta fue ofensiva”, señaló que dicha ofensa fue “inadvertida e inintencionada”. Además, sus abogados comunicaron que esta investigación no fue conducida por abogados, jueces ni en un tribunal y que no tuvo la oportunidad de contrainterrogar a sus acusadoras, tratando de restar importancia al reporte.

Las historias de acoso sexual por parte de Heydon no solo se refieren a jóvenes abogadas que fueron acosadas por este sujeto al inicio de sus carreras, una de ellas incluso en su primer día de trabajo, sino también a profesionistas con mayor trayectoria laboral como una juez que declaró que durante una cena, el entonces magistrado Heydon puso sus manos entre sus muslos durante una cena de trabajo.

El reportaje ha sacudido ala profesión y como respuesta varios legisladores proponen que se retiren los honores que se concedieron a Dyson Heydon como el Companion of the Order of Australia, otorgado a australianos de mérito. A estas voces el primer ministro Scott Morrison respondió que aunque las acusaciones eran “muy inquietantes y muy preocupantes”, era pronto para proceder de alguna forma y agregó que debería haber "procesos adecuados" para determinar si tales honores deberían ser revocados.

Por lo pronto, el abogado Josh Bornstein, representante de tres de las agraviadas por la conducta de Heydon, dijo que ellas están buscando ser compensadas por los daños sufridos por esta conducta. Dijo que sus tres representadas se retiraron de la profesión legal después de sus encuentros con el exmagistrado porque el acoso vino de lo más alto de la jerarquía de la profesión hacia jóvenes que apenas iniciaban su vida profesional.

Este problema de acoso sexual en el ambiente jurídico australiano es conocido desde hace varios años. En 2013 el Law Council of Australia publicó un reporte según el cual una de cada seis mujeres entrevistadas reportó haber sufrido algún tipo de acoso. “Desde entonces, ha habido más investigaciones que señalan que es mucho más que eso”, declaró Pauline Wright, presidente del Law Council. “En realidad es más cercano a una de cada dos.”

Las esperanzas de abogadas, juezas y trabajadoras de la profesión es que este caso alcance para empezar a generar cambios en esta cultura tóxica, pero como lo dijo Nina Funnell, quien aboga por las víctimas de agresión sexual en Australia, “los cambios culturales toman mucho tiempo y trabajo y mientras casos como este se reenfocan en las personas y subrayan la necesidad de este trabajo, los encabezados por sí mismos no producen el cambio cultural.”

Más información nytimes.com

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