Cama destendida

 

La división civil de la Corte de Apelaciones de Inglaterra y Gales revirtió la semana pasada una sentencia dictada en octubre de 2019 por una juez del Tribunal de Protección de Londres, reconociendo “el derecho fundamental al sexo” de un hombre de 36 años con autismo y cognición deteriorada que no entiende qué es el consentimiento en una relación sexual.

La controvertida decisión fue dictada por la juez Roberts respecto del presentado por la autoridad local del lugar en que reside el hombre con autismo, identificado como JB, solicitando que se mantuviera vigente el plan de cuidado al que JB ha estado sujeto desde 2014 y que le impone varias limitaciones a sus libertades.

Al dictar la decisión, la juez Roberts reconoció que JB “ha hecho muy claro que desesperadamente quiere encontrar a una novia con la que pueda desarrollar y mantener una relación. Él está ansioso de tener una compañera sexual y cree que las restricciones actuales son una interferencia injusta y no solicitada a su derecho fundamental a la vida privada y familiar”. Esto pese a que un psicólogo clínico presentó una evaluación concluyendo que JB representa un “riesgo moderado” de cometer delitos sexuales hacia mujeres, particularmente hacia aquellas que son vulnerables, porque no puede entender que el consentimiento de la mujer es relevante en una relación sexual y que intentar tener la relación sin su consentimiento es un delito.

Al extender su decisión, la juez Roberts dijo que, pese a su situación particular, JB tiene “el derecho fundamental al sexo” y que hacerlo entender el tema del consentimiento podría equivaler a discriminación por "imponerle una carga que un individuo capacitado puede no compartir". Así, aunque corra el riesgo de cometer un delito, JB tiene “derecho a cometer los mismos errores que todos los seres humanos pueden cometer, y cometen, en el transcurso de su vida".

La controvertida decisión fue recurrida por el abogado Vikram Sachdeva que representó a la autoridad local y la semana pasada la Corte de Apelaciones revirtió la sentencia, manifestando, entre otras cosas que “las relaciones sexuales entre seres humanos son de consentimiento mutuo. Es una de las muchas características que nos hace únicos. Una persona que no entienda que las relaciones sexuales solo deben ocurrir cuando, y por el tiempo que, la otra persona está consintiendo, es incapaz de entender una parte fundamental de la información relevante a la decisión de involucrarse o no en esas relaciones.”

Tomando en consideración los argumentos presentados, al revertir la sentencia de primera instancia la Corte de Apelaciones concluye que JB no tiene la capacidad de tomar la decisión de involucrarse en relaciones sexuales. Se trata de una decisión que es contraria a una jurisprudencia que ha estado vigente durante 14 años y que establece una evaluación relativamente baja para determinar la capacidad en la toma de decisiones que involucran actividades sexuales con otra persona.

La decisión, por tanto, cambia la forma en que se han estado aproximando las autoridades a la evaluación de la necesidad de proteger a las personas vulnerables y de concederles independencia y así, aunque los tribunales habían estado indirectamente tratando de controlar el contacto de las personas con discapacidad que no entienden lo relativo al consentimiento en las relaciones sexuales con otras personas, no podían necesariamente extender sus decisiones a lo que sucedía dentro de una habitación.

La nueva decisión, conforme con una analista legal citado por The Guardian, “reequilibra la ley para permitir la protección de la persona incapacitada y de otras personas, así como promover su autonomía".

Más información theguardian.com / bailii.org

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