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La Corte Administrativa de Ginebra, Suiza, dictó en junio una sentencia en la que confirma la decisión del gobierno de la ciudad de clasificar a Uber Eats, empresa de repartidores de alimentos, como patrón y establecer que tienen la obligación de contratar a los repartidores.

Como en todas partes del mundo, Uber, en sus múltiples ramas mercantiles, ha rebatido ser patrón y dice ser una aplicación que solo pone en contacto a consumidores con repartidores, en este caso, o con choferes tratándose del servicio de taxi. Bajo esta perspectiva han evitado en varias jurisdicciones cumplir con la legislación laboral y fiscal aplicable.

La decisión de la Corte Administrativa de Ginebra dictada en junio, que aún no ha sido publicada oficialmente pero que ha sido hecha pública por la revista de consumidores Espresso, es solo uno de los muchos frentes de batalla que Uber tiene abiertos en el poder judicial.

Este caso se refiere particularmente a Uber Eats en Ginebra, empresa a la que se ordenó dejar de prestar sus servicios a principios de 2019 cuando las autoridades de la ciudad concluyeron que estaban contratando personal sin haberlos registrado debidamente. Uber Eats recurrió esta decisión, la que, sin embargo ha sido confirmada por la Corte Administrativa.

“Estamos muy satisfechos con la decisión”, declaró Mauro Poggia, funcionario local responsable de este caso. “El alcance de la decisión de la corte se extiende mucho más allá del cantón de Ginebra y no solo concierne a las actividades de Uber Eats.”

Contrario a este punto de vista, un vocero de la empresa declaró a la revista Espresso: “La decisión no refleja ni el modelo en el que trabajamos ni las razones por la que los repartidores escogen usar la app Uber Eats.” De esta forma, la empresa asegura que “los repartidores son completamente libres para decidir cuándo, con que frecuencia y por cuánto tiempo usan la app Uber Eats y si desean realizar otras actividades. Apelaremos esta decisión ante la Corte Federal.”

Uno de los reveses más importantes que Uber ha sufrido en su funcionamiento basado en que solo son un intermediario, lo sufrieron en Londres, Inglaterra, en 2017 cuando el Tribunal Laboral de Apelaciones sostuvo que los choferes de Uber son empleados y como tal tienen derecho a las prestaciones laborales establecidas en las leyes vigentes como son vacaciones pagadas, descansos pagados y al pago del salario mínimo, National Minimum Wage. Por esta razón Uber sigue sin poder operar legalmente en Londres.

El caso en Ginebra no ha visto su fin si Uber Eats, como ha declarado, presenta una apelación. Mientras tanto la empresa de reparto de alimentos sigue sin poder operar en esta urbe suiza, una de las ciudades más importantes en cuanto a que es sede de varias organizaciones internacionales.

Más información swissinfo.com

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