Niños en ruinas de Aleppo, Siria

 

En el proceso que se lleva en un tribunal en Coblenza (Koblenz) Alemania, en contra de dos sospechosos de tortura por parte del régimen sirio de Bashar al Assad, el primer proceso de este tipo en el mundo, el pasado viernes prestó testimonio la primera víctima.

En el caso se están procesando por varios cargos de crímenes de guerra a Anwar R., de 57 años, quien durante 18 años prestó servicios como coronel de la inteligencia siria en el centro de detención rama 251 cerca de la capital siria, Damasco, y a Eyed A., quien se sospecha era parte de un escuadrón de la policía responsable de llevar a sospechosos al centro de detención para ser interrogados.

Anwar R., desertó de la inteligencia siria en 2012 y se convirtió en asesor de la resistencia siria ocupando un alto cargo. En 2014 llegó a vivir a Alemania y contactó a la policía temeroso de ser perseguido por funcionarios sirios. Señalado por varias víctimas de tortura que viven en Alemania, como el responsable de múltiples actos de tortura, Anwar R., fue detenido en febrero de 2019.

Este hombre es el primer integrante del régimen sirio de Assad en ser procesado en un tribunal por crímenes contra la humanidad. La fiscalía alemana estima que es responsable de actos de tortura en contra de unas 4,000 personas entre abril de 2011 y septiembre de 2012, con la muerte de por lo menos 58 personas como resultado de estos actos. De ser encontrado culpable podría ser sentenciado a cadena perpetua, mientras que Eyed A., podría recibir una sentencia máxima de 15 años de prisión.

Pese a que en el proceso no hay involucrado ningún alemán ni los delitos se cometieron en territorio alemán, el tribunal de Coblenza tiene jurisdicción para escuchar este caso con fundamento en la reforma de 2002 a la ley penal nacional que introdujo el Völkerstrafgesetzbuch o Código Penal Internacional que establece el procedimiento penal en línea con el Estatuto de Roma que dio origen a la Corte Penal Internacional, concediendo jurisdicción a los tribunales alemanes para revisar estos casos con fundamento en el principio de jurisdicción universal según el cual si un delito grave contra los derechos humanos, como los crímenes de guerra y contra la humanidad, no está siendo procesado en ningún lugar, el tribunal local puede conocer de él.

A mediados de mayo, cuando el proceso comenzó, Anwar R., negó haber cometido ninguno de los delitos de los que es acusado, rechazado específicamente los cargos de violación y abuso sexual. “Es contrario a nuestra moral, contrario a nuestra religión”, dijo. Expresó “arrepentimiento y compasión” hacia las víctimas, en un testimonio que el abogado Patrick Kroker, abogado de algunas de las víctimas, calificó como “grotesco”.

El pasado viernes se escuchó el primer testimonio de una víctima. Se trata de Feras Fayyad, un director de cine de 35 años, quien describió su experiencia. De esta forma se refirió a lo que cínicamente las autoridades llamaban “fiestas de bienvenida” en las que golpeaban a los detenidos durante horas incluso con los rifles. Luego eran llevados a un calabozo donde los obligaban a quitarse la ropa y ahí seguían torturándolos con azotes, palazos y arrojándoles agua helada.

Las celdas comunales estaban sobrepobladas, según declaraciones de Fayyad, en las que las personas tenían que dormir de pie. Dijo que incluso vio a un niño en la prisión. Durante la audiencia declinó tartar de describir con palabras los gritos de los internos, pero dijo que “algún día trataré de describirlos en mis películas.”

Fayyad declaró no recordar todo lo que le sucedió en la prisión, pero recuerda haber sido colgado de las manos de forma que sus pies casi no tocaban el piso, además de haber sido violado. Dijo que está 70 por ciento seguro de que Anwar R., fue la persona que lo interrogó varias veces, pero que podría estar completamente seguro si escuchara su voz. A este respecto, el abogado del acusado ya declaró que no van a proporcionar ninguna muestra de voz.

Los procedimientos judiciales continúan, cercanamente observados por periodistas y varios sirios que huyeron del régimen de Assad, algunos de ellos familiares de desaparecidos.

“En este momento, personas en Siria están siendo detenidas y torturadas por el régimen de Assad”, declaró a los medios Wafa Mustafa, una joven que enfrente del tribunal ha colocado las fotografías de varios desaparecidos y que, sentada en medio de ellas, abraza la fotografía de su padre, arrestado en julio de 2013 y desaparecido desde entonces.

Más información dw.com

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