Hombre tocándose la cabeza

 

En un artículo publicado en allafrica.com, el doctor Chiwoza Bandawe, psicólogo clínico de la Universidad de Malawi, analiza lo contraproducente de la ley que en por lo menos siete países africanos criminaliza el intento de suicidio, pues evitan que las personas que necesitan ayuda acudan a los especialistas en salud mental.

Como reminiscencia de la colonización británica, países como Malawi, Nigeria y Kenia siguen tipificando en su legislación penal el intento de suicidio, de tal forma que la persona que trata de suicidarse y no lo logra, es imputada por este hecho.

Si la existencia del tipo penal evitara que las personas intenten suicidarse, serían de utilidad, pero según el doctor Bandawe parecen lograr el efecto contrario pues según cifras proporcionadas por el médico, en Malawi los suicidios se han incrementado en los dos últimos años, con una persona muriendo diariamente por suicidio.

En Malawi, el intento de suicidio está tipificado en el Capítulo 21, sección 229 del Código Penal: “Cualquier persona que intente suicidarse será culpable de un delito menor.”

En la experiencia clínica de este médico la existencia de este tipo penal tiene un efecto muy adverso. Así narra de un joven que negó haber intentado suicidarse, con su familia asegurando que posiblemente la cuerda en su cuello se enredó de alguna manera provocando un accidente. Este relato de negación fue para evitar tener que pagar la exorbitante cuenta médica ya que los seguros no pagan en casos de intento de suicidio, además de para evitar la imputación penal. Esos temores hicieron que fuera más importante ocultar lo sucedido que atender a las causas subyacentes que llevaron al joven a intentar quitarse la vida.

Para el personal del hospital, avisar a las autoridades en casos de intento de suicidio es parte del protocolo rutinario; para los pacientes es lo que evita que, una vez que han llegado al hospital, regresen para buscar ayuda médica porque sería confesar que han cometido un delito. La ley, entonces, les niega la ayuda que necesitan para sanar el problema mismo que los convirtió en suicidas. Esta puede ser una de las razones por las cuales el 90 por ciento de los africanos que necesitan tratamiento de alud mental, no lo buscan.

Los estudios académicos realizados y la experiencia de psiquiatras y psicólogos demuestran que los tratamientos de salud mental son de gran ayuda para quienes intentan suicidarse. Muchas veces estas tentativas son llamadas de auxilio y la gran mayoría de las personas no busca morir sino poner fin al dolor. Por ello es tan importante que los tratamientos de salud mental sean accesibles a las personas y que no se les estigmatice como criminales.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, a nivel mundial cada año fallecen a causa del suicidio unas 800,000 personas, lo que equivale a una persona cada 40 segundos. La organización afirma que intervenciones efectivas en la población pueden evitar no solo los suicidios sino incluso los intentos de suicidio.

El doctor Bandawe hace un llamado a los médicos africanos para que se unan y traten de que se derogue el tipo penal en esos países en donde el intento de suicidio sigue siendo un delito. Recuerda que el Reino Unido derogó este tipo penal en 1961 y en Singapur desde el primero de enero de este año ya no es un acto punible.

“¿Por qué a las personas que están sufriendo se les debe añadir más a su dolor? ¿Por qué convertir a personas que están desesperadas y vulnerables en criminales, en lugar de ayudarlos a sanar y posiblemente salvar sus vidas?”, se pregunta el doctor Bandawe. “Malawi, Kenia y Nigeria y otros países con leyes anti-suicidio deben derogarlas”, concluye el especialista.

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