Reja con candado

 

Este domingo, la Oficina del Procurador del Estado de Israel llegó a un acuerdo con un joven de 21 años sentenciado por haber hecho varias falsas amenazas de bombas a centros judíos en Estados Unidos y a otros objetivos en el mundo, y que está cumpliendo siete años de prisión. Se trata de una persona identificada como M y que está dentro del espectro autista.

Por las amenazas de bombas y 2,000 cargos de extorsión, delitos computacionales, lavado de dinero y publicación de información falsa que causó pánico, entre otros, M fue sentenciado en octubre de 2018 a 10 años de prisión y al pago de una multa de 60,000, shekels, unos US$ 17,000. Su abogado, Yoram Sheftel apeló la sentencia a la Suprema Corte y en enero de este año el máximo tribunal redujo la sentencia en tres años debido “al hecho de que el apelante está en espectro autista”.

Ahora, M es acusado por la fiscalía de haber obtenido varios números telefónicos y un teléfono y haber realizado varias amenazas a otros lugares desde la prisión, además de un intento de escape.

Respecto de estos nuevos cargos, los padres de M, que por razones legales tampoco pueden ser identificados, dijeron que este domingo llegaron a un acuerdo con la fiscalía en el que su hijo acepta haber realizado las llamadas, pero se retiraron los cargos de intento de escape. El padre declaró que gracias a este acuerdo su hijo saldrá del ala de máxima seguridad en el que fue ingresado y sus condiciones dentro de la prisión podrían mejorar.

Independientemente de los cargos en contra de M, el padre declaró a los medios que presentó un recurso ante la Corte de Magistrados de Tel Aviv para obligar al Servicio de Prisiones de Israel, IPS por sus siglas en inglés, a mejorar las condiciones en que está su hijo quien, asegura, sufre maltrato por parte de los guardias de seguridad. Señala que su hijo es el único interno con autismo y que los guardias no saben cómo tratarlo, lo que genera conflictos y abusos hacia el joven. Para sus padres, al estar dentro del espectro autista, su hijo no es responsable de sus actos.

Sobre la acusación del intento de escape, el padre refiere que se trató de un “ataque de autismo” que el joven tuvo dentro de la camioneta que lo trasportaba a la salida del tribunal y de regreso a prisión en junio de 2018, generado por el maltrato que M presenció de guardias de seguridad hacia él, quien filmaba la forma brusca en que los guardias ingresaban a su hijo al vehículo. M asegura que una vez dentro de la camioneta de seguridad, los guardias siguieron azuzándolo lo que provocó en un ataque de irá debido al cual golpeó fuertemente la puerta del transporte, dañándola.

El padre refiere también que pese a que su hijo lleva tres años ingresado en la prisión, no ha sido evaluado por un experto en autismo como lo exige la ley, para que determine si sus condiciones en la prisión son adecuadas. Al parecer, esta evaluación ya tiene fecha para el próximo mes.

Los actos de este joven, que aseguró durante su proceso que hizo las amenazas como un “juego” para que otros se divirtieran, ocasionó grandes problemas con aviones desechando combustible para hacer aterrizajes de emergencia, escuelas evacuadas e incrementando la sensación de pánico de la comunidad judía en los Estados Unidos en un momento en que la extrema derecha fortaleció su discurso antisemita que llevó a varios ataques.

Por los nuevos cargos, M será sentenciado otra vez y difícilmente saldrá de prisión en un futuro cercano. La esperanza de sus padres es solo que sus condiciones adentro de la prisión mejoren.

Más información timesofisrael.com

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