Persona en camilla con oxígeno

 

A partir de una decisión del Tribunal Superior de Auckland, Nueva Zelanda, el Ministerio de Salud, por instrucciones de la primera ministra Jacinda Ardern está revisando las solicitudes de terminar anticipadamente la cuarentena para reunir a personas con familiares moribundos.

El caso que dio pie a la decisión judicial fue presentado por Oliver Christiansen quien llegó de Londres, Inglaterra, a Nueva Zelanda el 23 de abril para visitar a su padre quien estaba desahuciado en casa con cuidados paliativos por un tumor cerebral.

Bajo las medidas impuestas en Nueva Zelanda por el COVID-19, todas las personas que llegan al país durante las Alertas 3 y 4 deben permanecer 14 días en aislamiento en sitios dispuestos por el gobierno, estando constantemente monitoreados. En el caso de Oliver Christiansen su aislamiento fue en un hotel de Auckland.

Cuando llegó a Nueva Zelanda el estado de salud de su padre era estable y los médicos pronosticaban semanas de vida. Sin embargo, esta situación cambió y la salud del anciano se deterioró gravemente con un pronóstico de vida de unos días. Por tal motivo, Christiansen escribió a las autoridades administrativas pidiendo salir anticipadamente de la cuarentena por motivos compasivos, señalando que estaba siendo monitoreado cada 24 horas, que no presentaba ningún síntoma y que se trataba de una situación extraordinaria. Su petición, sin embargo, fue rechazada por varias autoridades señalando que solo podría salir si tenía alguna condición médica que no pueda ser tratada en aislamiento.

Tras estas negativas, Oliver Christiansen presentó una solicitud de emergencia al Tribunal Superior de Auckland, recurriendo la negativa de las autoridades administrativas. El recurso fue revisado por la juez Tracey Walker quien escuchó el caso el viernes 1º de mayo y permitió la salida de este hombre a casa de su padre para estar con él en sus últimas horas de vida.

La juez Walker concluyó que las autoridades de salud habían interpretado las reglas impuestas de forma muy estricta basados en los criterios disponibles en el sitio web del gobierno sobre el COVID-19 y no habían ejercido su facultad discrecional

“Sin importar qué tan necesaria o justificada sea la respuesta al COVID-19, las decisiones deben tener bases claras y ciertas”, señaló la juez, agregando que “es difícil imaginar motivos más compasivos que los aquí presentados”.

De esta forma, permitió la salida del hijo a casa de su padre bajo medidas de precaución como el traslado en un automóvil particular y el uso de equipo de protección.

A partir de este caso y de la decisión judicial, la primera ministra Jacinda Ardern pidió al ministro de Salud que revisara todas las peticiones de personas en cuarentena para ver a familiares moribundos. De esta forma se sabe que se han presentado 24 solicitudes de este tipo y que ninguna ha sido concedida.

“El que la Corte decidiera intervenir en este caso no significa que tomará el mismo enfoque respecto de las otras decisiones del Ministerio de no permitir salir del aislamiento”, declaró una vocera del Ministerio de Salud sobre la revisión de las solicitudes.

La semana pasada Nueva Zelanda bajó el Nivel de Alerta de 4 a 3, permitiendo la apertura de algunos negocios y relajando un poco las normas de confinamiento. Incluso el gobierno está en negociaciones con el de Australia para permitir los vuelos entre estos dos países creando lo que se ha llamado una burbuja. Esto una vez que estas dos naciones de Oceanía declararon haber “eliminado” al virus, lo cual no debe entenderse como la extinción de la enfermedad.

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