Ischgl, Tirol

 

La Asociación de Protección de Consumidores de Austria, VFK, está reuniendo firmas para una posible acción colectiva en contra de la villa de Ischgl y de las autoridades del estado de Tirol en Austria, por haber priorizado las ganancias económicas sobre la salud cuando en marzo se contagiaron más de 5,000 personas en la villa famosa por sus pistas para esquiar.

Aunque el brote por coronavirus se califica como una causa de fuerza mayor, lo que implica que no hay responsabilidad, el abogado Peter Kolba del VFK está preparando primero casos penales en contra del gobernador de Tirol, del alcalde de Ischgl y de las compañías locales de teleférico por haber tomado una “decisión comercial” de no terminar antes la temporada de esquí, incurriendo en tres posibles delitos: crear peligro público, la propagación de una enfermedad de notificación obligatoria y abuso de autoridad por la falta de medidas.

A principios de este mes, la autoridad sanitaria de Austria declaró que Ischgl, en donde están las localidades de St Anton am Arlberg, Sölden y Paznaun, fue un gran foco de infección de la enfermedad, habiendo sellado la localidad desde mediados de marzo y hasta este jueves. Los contagiados pueden ser rastreados no solo en Austria y otros países europeos como Alemania o Irlanda, sino hasta Singapur.

El abogado Peter Kolba dice que hasta el momento más de 500 personas han firmado poderes para la posible acción colectiva, que vendría después del caso penal, y que las firmas siguen llegando “por minuto”.

“Nuestro enfoque principal está en las autoridades las que, sospechamos, actuaron muy lentamente bajo presión colectiva de la industria del turismo y de poderosos empresas de teleféricos”, declaró al abogado.

El caso se puede rastrear al 5 de marzo con un aviso urgente que llegó de Islandia a Austria en el que notifican que 15 esquiadores resultaron positivos en pruebas de COVID-19 y la recomendación de declarar a Ischgl como centro de contagio.

El 7 de marzo, el empleado de un bar de uno de los hoteles se presentó a la consulta del doctor local Andreas Walser, quien confirmó que padecía COVID-19. Durante ese visita, este paciente le dijo que había reportes de huéspedes que habían regresado a sus hogares y dado positivo en la enfermedad.

Fue hasta el 13 de marzo, sin embargo, que la localidad fue puesta en cuarentena y se pidió a los visitantes que se fueran, pero durante otros tres días siguieron operando las líneas del teleférico subiendo y bajando esquiadores.

Aparentemente el primer paciente fue una mesera austriaca que presentó síntomas desde febrero, aunque las autoridades austriacas refutan esta información diciendo que el primer paciente apareció hasta el 7 de marzo.

Peter Kolba ha declarado que sabe de por lo menos 11 personas fallecidas directamente relacionadas con Ischgl.

El abogado señala que una vez que se presente la denuncia penal en contra de las autoridades se conocerá información que puede dar lugar a una acción colectiva en materia civil de la que pudiera derivarse una multimillonaria compensación a los afectados.

Las autoridades tirolesas defienden sus decisiones, declarando que fueron tomadas “junto con expertos sobre la base de información existente”.

Por lo pronto el abogado Kolba ha declarado que está pidiendo que el caso se mueva de Tirol a Viena por la poca disposición de la fiscalía de investigar el asunto.

Más información irishtimes.com / bbc.com

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