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El gobierno de Francia ha autorizado a los legisladores a votar la iniciativa de ley que permitirá la adopción de una aplicación que puede rastrear a las personas que han contraído el coronavirus COVID-19 e informar de esta situación a quienes estuvieron en contacto con esa persona.

Se trata de una iniciativa cuyo objetivo principal es ayudar a contener el brote de la enfermedad al alertar a las personas del contacto con personas contagiadas.

La iniciativa que es apoyada en Francia es una aplicación llamada Pan-European Privacy-Preserving Proximity Tracing (PEPP-PT) que según sus creadores “hace posible interrumpir nuevas cadenas de transmisión del SARS-CoV-2 rápida y efectivamente al informar a personas potencialmente expuestas”.

Esta aplicación, en palabras sencillas, funciona alrededor de un servidor al que se comunican vía Bluetooth varios smartphones. La aplicación permite crear una lista de otros usuarios de la aplicación con los que se tuvo contacto por más de unos segundos, usando ID (identificaciones) efímeras de Bluetooth que cambian cada 15 minutos. Estas ID recolectan una serie de datos como la intensidad de la señal para establecer la cercanía o lejanía que hubo entre las personas durante el tiempo que interactuaron.

Si un usuario de la aplicación contrae la enfermedad, puede dar su consentimiento para que se comparta esta información y los otros usuarios con los que tuvo contacto sean alertados. En este caso se asigna una ID permanente.

Así, el servidor que es administrado por el gobierno, tiene un registro de ID permanentes y de otras efímeras entre las que cruza la información. Así, aunque los creadores aseguran que hay anonimato y se preserva la información privada, la realidad técnica señala que la información que se ha descargado se puede usar para recabar otro tipo de información. Por esta razón Romain Dillet, analista de techcrunch.com dice que estos sistemas no son anónimos, sino pseudónimos.

Hay otro tipo de aplicaciones que están siendo probadas. Una de ellas podría empezar a ser usada por el gobierno de Suiza y se conoce como DP-3T. Esta aplicación es descentralizada porque no cuenta con un servidor y permite que cada aplicación decodifique los identificadores de los usuarios infectados y verifique si alguno de ellos forma parte de su lista de contactos.

La explicación técnica de las razones por las que no se asegura cien por ciento la privacidad de la PEPP-PT y que depende de la confianza que las personas tengan en sus gobiernos y en el uso que van a dar a la información es compleja y la dejamos para los expertos. Aquí, cabe reflexionar sobre la experiencia que tuvo Corea del Sur con una aplicación que rastreaba enfermos (desconocemos los protocolos usados) y que por inferencia permitía que las personas identificaran personalmente a las personas contagiadas. A partir de aquí se incrementaron las agresiones a los enfermos e inició una política de ostracismo social hacia esas personas. En otros casos se lograron identificar aspectos de las vidas privadas de las personas revelando, por ejemplo, a personas que fueron infieles en sus matrimonios al ubicar sus movimientos en hoteles.

Para que esta aplicación funcione bien en Francia, Apple debe acceder a levantar ciertas barreras técnicas. El gobierno ya está en negociaciones con el gigante de la tecnología y de, aceptarlas, la aplicación, señalan los legisladores, podría estar en funcionamiento el 11 de mayo.

¿Llegó la hora de renunciar a la privacidad en aras del bien común?

Más información france24.com / techcrunch.com / pepp-pt.org

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