George Pell

 

Entre aplausos y abucheos, júbilo y enojo, se conoció este martes de la decisión del Tribunal Superior de Australia de revertir la sentencia al cardenal George Pell por abuso sexual de menores, lo que lo puso en libertad ayer mismo.

George Pell fue prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede y fue uno de los ocho cardenales elegidos para formar parte del Consejo de Cardenales creado por el papa Francisco para ayudarle en el gobierno de la Iglesia y reformar la Curia romana. Además, fue arzobispo de Sídney y de Melbourne.

En julio de 2017 fue acusado de abuso sexual a dos niños de 13 años en un salón privado de la Catedral de San Patricio cuando era arzobispo de Melbourne en la década de los años 90. Uno de sus acusadores ya falleció por lo que durante el juicio se escuchó el testimonio del sobreviviente y de varias personas que proporcionaron evidencia.

En diciembre de 2018, el cardenal Pell, a quien el papa Francisco se negó a retirarle títulos hasta que no estuviera firme la sentencia, fue declarado culpable de cuatro cargos de actos de indecencia y de uno de penetración sexual.

El cardenal Pell apeló y el año pasado la Corte de Apelaciones de Victoria, con la mayoría de dos contra uno, mantuvo la sentencia de culpabilidad en la que el clérigo católico fue sentenciado a seis años de prisión.

Esta sentencia fue apelada ante la máxima instancia de Australia, el Tribunal Superior, el que si bien no falló sobre la inocencia o culpabilidad del acusado, anuló la sentencia previa encontrando que el jurado no tomó en cuenta toda la evidencia presentada y que otros testimonios presentaron “una posibilidad razonable de que el delito no haya ocurrido”. Como lo escribe John Silvester, analista del smh.com.au, “la decisión de revertir la sentencia de Pell no es sobre lo que pasó adentro de la Catedral de San Patricio en 1996, sino la evidencia admisible de la que se disponía para probar lo que sucedió adentro de la Catedral de San Patricio en 1996”.

De esta forma, los siete jueces del Tribunal Superior concluyeron que existen numerosos elementos que no fueron tomados en cuenta para establecer que existe una duda razonable. “El jurado, actuando razonablemente sobre la evidencia completa, debió haber tenido dudas sobre la culpabilidad del solicitante”, concluyen los magistrados en el sumario de la decisión.

Tras la decisión, George Pell abandonó la prisión Barwon en Victoria donde estuvo ingresado más de 400 días en cumplimiento de su sentencia de cárcel. Fue llevado a un monasterio carmelita en Melbourne y de momento se desconoce su futuro dentro de la iglesia católica.

La decisión, por supuesto, ha generado voces de un lado y de otro, en un caso altamente controvertido desde el principio por haberse tratado del clérigo católico de mayor jerarquía en haber sido procesado por pedofilia. Ambas partes se sienten maltratadas por el sistema judicial, unas por los veredictos previos y las otras por la decisión reciente que toman por absolución aunque, como ya se explicó, no es de ninguna manera eso.

Para los expertos en Derecho, la decisión solo revierte un gran fallo cometido en el sistema judicial el que funciona con fundamento en la evidencia y no en el tipo de delito que se procesa o en los sentimientos que se lastimaron y el nivel de angustia y dolor que se generó. Así las cosas, en contra de George Pell, pederasta o no, se cometió una injusticia que ha subsanada.

Más información smh.com.au /bbc.com

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