Granja de Van D

 

Durante una audiencia celebrada vía remota (para cumplir con las normas de aislamiento social del coronavirus), el abogado de un hombre identificado como Van D., pidió a las autoridades que sea puesto en libertad durante el proceso. Este hombre está acusado de haber mantenido secuestrados a sus hijos más de nueve años en una granja remota en Países Bajos.

El caso de esta familia fue descubierto por las autoridades neerlandesas en octubre del año pasado cuando uno de los hijos pudo escapar de la granja e ir a una cafetería a pedir ayuda para él y sus cinco hermanos.

Durante la audiencia del mes de enero, la fiscalía expuso que el padre de familia, identificado como Van D mantuvo secuestrados a sus hijos, todos varones, durante nueve años en una granja aislada en Ruinerwold, Drenthe, al norte del país. Era auxiliado por un hombre de nacionalidad austriaca identificado como Joseph B., de 59 años, a nombre de quien estaba el contrato de arrendamiento de la granja.

Al parecer el padre llevaba registro en unos diarios de los castigos infringidos a sus hijos y cuyo objetivo era sacar los “malos espíritus”, dejándolos sin alimento, aislándolos, con baños de agua fría o sentándolos en hielo hasta que perdían el conocimiento.

Al momento del arresto, tres de los hijos de Van D habían cumplido la mayoría de edad y abandonado la casa.

Según investigaciones de la policía, la familia tuvo otros domicilios antes en otras ciudades, cuando Van D se dedicaba a la fabricación de juguetes de madera y muebles que vendía directamente o a través de Facebook.

Desde su arresto hasta este momento se encuentra detenido en un hospital en Scheveningen, uno de los ocho distrito de La Haya, y no puede comunicarse porque sufrió un derrame. En el hospital está siendo evaluado para saber si está apto física y mentalmente para enfrentar el proceso.

A este caso ha arrojado luz la declaración de Joseph B quien en una audiencia previa negó haber cometido algún delito: “¿Cuál es el delito en creer en Dios? Mi conciencia está limpia y yo no he negado a nadie su libertad”.

Durante la segunda audiencia de este proceso, el abogado de Van D, Yehudi Moszkowicz, pidió que su cliente fuera dejado en libertad mientras se conduce el proceso. A los medios declaró que tiene un caso sólido para pedir la liberación y que se basa en el testimonio de otro hombre de 69 años, de nacionalidad austriaca, que vivió con la familia cuando vivieron en la ciudad de Meppel. Según el abogado Moszkowicz las declaraciones de este hombre presentan un panorama diferente del funcionamiento de la familia al presentado por la fiscalía.

Sin embargo, según los diarios de Van D, en poder de la policía como parte de las investigaciones y evidencia, este hombre fue abusado por Van D y por Joseph B, declaraciones que refuta. “Él niega que todo eso haya sucedido. Sus declaraciones son muy favorables para mi cliente”, declaró a RTV Oost el abogado Moszkowicz.

Además de secuestro y tratos crueles, Van D está siendo acusado por la fiscalía de lavado de dinero porque en la granja se encontraron 97,000 euros en efectivo. El abogado de la defensa argumenta que se trata del dinero que legítimamente ganó vendiendo muebles a Austria. “Pagos regulares se hacían a una cuenta de banco neerlandesa y fueron retirados aquí por mi cliente”, dijo sobre el particular el abogado.

Ya veremos qué se decide en este caso que conmocionó la opinión pública neerlandesa cuando fue descubierto.

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Imagen rtvdrenthe.nl