Iglesia

 

La pandemia del COVID-19 ha afectado todos los aspectos y sociales del mundo, incluido el aspecto religioso, ya que ha obligado a la Iglesia Católica a emitir disposiciones especiales para las celebraciones religiosas en Semana Santa.

Al igual que cualquier otra organización, la Iglesia Católica tiene sus propias normas para regirse, empezando por la Constitución Apostólica, Pastor bonus, que es el texto legislativo que regula la composición y competencia de los distintos departamentos y organismos (dicasterios) que ejercen las funciones legislativas, ejecutivas y judiciales.

Entre esos organismos se encuentra la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (Congregatio de Cultu Divino et Disciplina Sacramentorum) que está encargada de la mayoría de los asuntos relacionados con la liturgia de la Iglesia católica y el ritual de los Sacramentos. Sus competencias vienen dictadas por los artículos 62-70 de la Constitución apostólica.

Así, está Congregación emitió el pasado 25 de marzo un Decreto llamado “En tiempo de Covid-19” en el que se aclara que la celebración de la Pascua no puede ser trasladada, por lo que en los países afectados donde se han previsto restricciones sobre las reuniones y la movilidad de las personas, los obispos y los presbíteros deberán celebrar los ritos de la Semana Santa sin la presencia de feligreses, evitando la concelebración y omitiendo el saludo de paz.

Asimismo, sugiere que los fieles sean avisados de la hora de las celebraciones, de modo que puedan unirse en oración desde sus propias casas, para lo cual se pueden apoyar de los medios de comunicación, pero en transmisiones en directo.

El Domingo de Ramos, que conmemora la entrada de Jesús de Nazaret a Jerusalén, a celebrarse el próximo 5 de abril se llevará a cabo a puerta cerrada en cada templo y la procesión de Ramos se efectuará al interior de cada templo religioso.

El Viernes Santo, la misa se deberá llevar a cabo a puerta cerrada, podrá haber adoración de la cruz pero no se debe permitir besar la imagen.

A su vez, cada obispo deberá reflejar estas normas en su diócesis. En resumen para los creyentes no es obligatorio asistir a misa, ya que está debe celebrarse  a puerta cerrada.

Todas las religiones del mundo están tomando medidas para evitar las concentraciones de personas, incluido el islam. La Kaaba, la gran mezquita de la Meca cerró sus puertas para ser desinfectada y también se ha suspendido la peregrinación del Umrah, que normalmente se hace en cualquier época del año.

El Muro de las Lamentaciones, principal lugar de rezo judío, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, fue desinfectado para evitar el contagio por coronavirus a través de los roces, besos y tocamiento de las piedras sagradas por los fieles. La desinfección se hizo en coincidencia con la tradicional limpieza que se hace antes de Pésaj, la Pascua judía; cuando se retiran los papeles con ruegos y deseos que los creyentes introducen en las grietas del muro para que Dios los atienda. El lugar está prácticamente vacío aunque permanece abierto al rezo, con restricciones de número y de distancia entre los presentes.

Las cercanas Explanada de las Mezquitas y la Basílica del Santo Sepulcro, sin embargo, han cerrado recientemente sus puertas al público.

Más información vaticannews.va

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total, concediendo crédito a miabogadoenlinea.net