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Un residente de Delhi, India, presentó ante la Suprema Corte de ese país un recurso en contra de la decisión tomada por el gobierno de poner un límite máximo al precio de la prueba de laboratorio para detectar el COVID-19.

La decisión recurrida fue tomada por el gobierno del presidente Narendra Modi el 17 de marzo y fija en un máximo de 4,500 rupias, casi 59 dólares estadunidenses, el precio de la prueba de laboratorio, lo que a juicio del peticionario, Shashank Deo Sudhi, es una decisión tanto discriminatoria como violatoria del derecho a la vida consagrado en el Artículo 21 de la Constitución india.

“Es extremadamente difícil para el ciudadano común ser analizado en los hospitales/laboratorios del gobierno y sin otra alternativa a la vista, las personas quedan obligadas a pagar el monto fijado a los hospitales/laboratorios privados por proteger sus vidas. Los demandados son completamente insensibles e indiferentes al apuro del ciudadano común de un país que ya tiene cargas financieras debido a un completo cierre sin posibilidad de una reapertura en el futuro cercano”, se lee en la petición.

Shashank Deo Sudhi también pide a la corte que ordene que se “aumenten las instalaciones de análisis lo más pronto posible, dada la creciente tasa de mortalidad y morbilidad en todo el país”.

La situación ideal planteada es que las pruebas de COVID-19 solo sean realizadas en laboratorios de patología acreditados por el NABL, National Accreditation Board for Testing and Calibration Laboratories, ya que los laboratorios que no están acreditados por el organismo nacional no cumplen con las normas de mejores prácticas prescritas por el ILAC, International Laboratory Accreditation Co-operation y APAC, Asia Pacific Accreditation Co-operation.

Derivado también de la crisis epidemiológica y del cierre de actividades, la semana pasada se presentó otra petición a la Suprema Corte para que se declare, conforme con la Constitución, una emergencia financiera nacional, para evitar que las autoridades tomen “decisiones arbitrarias”, en la que, posiblemente cabría la fijación de un precio para las pruebas, en lugar de que sean soportadas financieramente por el estado.

En México el valor de las pruebas de COVID-19 oscila entre 2,500 y 2,800 pesos, más de 100 dólares estadunidenses, y solo la pueden hacer ciertos laboratorios autorizados por la Secretaría de Salud. La buena noticia es que el sector público ya tiene más pruebas por el donativo que hizo china de 50,000 reactivos, además de cubrebocas y otros implementos necesarios para hacer frente a la crisis.

Más información thehindu.com

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