Mika Nishiyama a la salida del tribunal

 

Tras haber purgado su sentencia de 12 años de prisión, este martes la Corte de Distrito de Otsu, Japón, en la reposición del proceso, sentenció la no culpabilidad de Mika Nishiyama, una asistente de enfermería condenada por el homicidio de un paciente.

El presunto homicidio, que esta semana se calificó como posible muerte por causas naturales, ocurrió en 2003 cuando un paciente de 72 años al cuidado de Mika falleció en el hospital de la prefectura de Shiga después de que su respirador fue retirado.

Por la muerte de este paciente, Mika Nishiyama fue interrogada por la policía y en 2004 ella confesó el homicidio, pero pronto se retractó de esta confesión y desde entonces se declaró no culpable de la muerte del paciente. Sin embargo, la confesión se sostuvo en el proceso que se verificó en 2005 y en el que fue sentenciada a 12 años de prisión. La decisión fue apelada, pero confirmada por la Suprema Corte en 2007.

Mika terminó de cumplir su sentencia en agosto de 2017, pero desde 2010 su defensa presentó nueva evidencia pidiendo la reposición del proceso. Esa solicitud transitó todo el sistema judicial japonés hasta que en diciembre de 2017 la Corte Superior de Osaka aceptó la reposición del proceso, decisión que fue sostenida por la Suprema Corte.

El nuevo proceso en contra de Mika empezó en febrero de este año en la Corte de Distrito de Otsu, prefectura de Shiga.

La defensa presentó como nueva evidencia, en primer lugar, la opinión de un médico tratante señalando que la causa de la muerte del paciente posiblemente fue una arritmia.

Además, y más importante, el equipo de abogados de la defensa presentó como evidencia la manipulación que el investigador del caso hizo de Mika para obtener una confesión que encajara con la evidencia circunstancial, valiéndose de que la mujer, hoy de 40 años, tiene una leve deficiencia mental y del enamoramiento que sintió por el investigador.

Este 31 de marzo, el juez Naoki Onishi emitió su sentencia, declarando que no había habido “juego sucio” en el incidente y que el paciente pudo haber sufrido “un latido cardíaco irregular o una falta de oxígeno después de no haberse succionado su esputo”, es decir, falleció por causas naturales.

Sobre el investigador, el juez Onishi dijo que “ejerció una fuerte influencia sobre ella y controló sus declaraciones”, agregando: “No podemos regresar el tiempo, pero este caso ha generado grandes preguntas sobre el funcionamiento del sistema judicial”.

La decisión todavía no es firme pues la fiscalía tiene 14 días para presentar la apelación. Los abogados de la defensa pidieron a la fiscalía que renunciara a su derecho de presentar la apelación inmediatamente para que el veredicto de no culpabilidad se sostenga.

Quienes apoyaron a Mika Nishiyama en este proceso rompieron en aplausos a la salida del edificio judicial cuando el abogado de la defensa les mostró los papeles en los que se asentó la no culpabilidad.

La importancia de este veredicto radica en que, a partir de aquí y reconociéndose un error en la investigación, Mika tienen buenas posibilidades de ser compensada por el estado, aunque eso, claro, no le va a regresar los doce años que pasó tras las rejas.

Casos como este deben servir de ejemplo de la importancia del debido proceso siempre, en todos los casos, incluso en lo que nos parezcan más claros o evidentes, porque las malas investigaciones y los errores cuestan vidas de personas y, tarde o temprano, salen a relucir.

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