Manos pagando dinero

 

Con la llegada del coronavirus al mundo se han abierto varias investigaciones derivadas directa o indirectamente del virus. Así, hay casos en proceso en contra de adolescentes por estornudar en la cara de ancianos, de sujetos que rocían con spray contaminado manijas de puertas para que otros se contagien, de jóvenes diagnosticados detenidos por no respetar la cuarentena y en su lugar irse a bailar y de senadores estadunidenses señalados por uso de información privilegiada.

Si, el último caso, además, parece no referirse a un solo legislador sino a varios que están siendo investigados por el FBI por presuntamente hacer negocios usando la información privilegiada que reciben, antes de que sea información pública.

El caso que ha acaparado titulares se refiere al senador republicano Richard Burr, de 64 años, presidente del Comité de Inteligencia del Senado de los Estados Unidos y que, en el ejercicio de esta función, recibe diariamente los resúmenes de las amenazas a la seguridad de su país.

Según una investigación realizada por ProPublica, una organización de periodismo de investigación, el senado Burr y su esposa rápidamente vendieron acciones con valor de 1.7 millones de dólares a finales del mes pasado, justo antes de que la pandemia de coronavirus provocara una importante desaceleración del mercado. Entre las acciones que vendieron había de dos grupos de hoteles y de la industria turística, las cuales han perdido mucho valor desde entonces.

Dos semanas después de la venta, según información en manos de National Public Radio, NPR, el senador privadamente advirtió a un grupo de acaudalados electores del calamitoso impacto económico del coronavirus y les aconsejó no viajar.

La noticia, por supuesto, ha disgustado al electorado que ha pedido su renuncia, la que, al momento de escribir este artículo, no había sido entregada. En su lugar, el senador escribió en su cuenta de Twitter el pasado viernes que había solicitado al presidente del Comité de Ética que abriera sobre el tema una completa y transparente investigación.

Por su parte, Alice Fisher, su abogada, declaró a los medios mediante comunicado que el senador daba la bienvenida a la investigación iniciada por el FBI, organismo que ya lo contactó, diciendo que la misma “establecerá que sus acciones fueron apropiadas”.

“La ley es clara en que cualquier estadunidenses, incluyendo a un senador, puede participar en la bolsa de valores con base en información pública, como lo hizo el senador Burr. Cuando este asunto surgió, el senador Burr inmediatamente pidió al Comité de Ética del Senado que condujera una completa revisión y que él cooperará con esa revisión así como con cualquier otra investigación apropiada”, se lee en el comunicado.

La investigación abierta por el FBI es realizada con la US Securities and Exchange Commission y no se refiere exclusivamente al senador Burr, sino también a los senadores republicanos Kelly Loeffler y James Inhofe y a la senadora demócrata Dianne Feinstein, quienes presuntamente vendieron acciones con la información recibida antes de que se hiciera pública. Por supuesto, todos han negado los cargos.

No es la primera vez, y es de esperarse que tampoco sea la última, que algún legislador haga uso de la información privilegiada que reciben para evitar perder o para hacerse de un dinerito extra. A principios de este año el excongresista republicano del estado de Nueva York, Chris Collins, fue sentenciado a 26 meses de prisión por este delito. Lo lamentable del caso es que por no perder 571,000 dólares (teniendo un patrimonio estimado de 21 millones de dólares) arrastró consigo a su hijo quien fue sentenciado a cinco años de libertad bajo prueba y a 500 horas de trabajo comunitario. La novia del hijo y el padre de ella también fueron procesados.

Más información bbc.com

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