Jovenes con banderas de Noruega

 

Como casi todos los países del mundo, Noruega ha establecido medidas draconianas para hacer frente a la epidemia de COVID-19 y que su población se mantenga en cuarentena, bajo ciertas reglas, pero se prepara para aprobar una ley con medidas adicionales a la cual se han opuesto varios abogados.

En este momento Noruega tiene 1,783 casos positivos, de los cuales más de cien se encuentran hospitalizados, y ya han tenido al menos siete fallecimientos. Al menos hasta marzo 26, todas las escuelas y universidades están cerradas; los bares y restaurantes solo podrán abrir si pueden garantizar la distancia social, lo que ha obligado a la mayoría a cerrar. También han cerrado sus fronteras y limitado sus vuelos.

Las personas que llegan del extranjero están obligadas a permanecer en cuarentena en su casa por dos semanas, lo mismo sucede con aquellas personas que hayan convivido con otra que haya sido diagnosticadas con COVID-19.

Esta cuarentena significa que se debe evitar el contacto con otras personas tanto como sea posible. Aunque se permite salir, por ejemplo, a caminar, deben mantenerse alejados de los demás y no moverse demasiado lejos de su hogar. Esto significa que no deben ir al trabajo ni a la escuela, y no deben usar el transporte público. También significa que no deben ir a un supermercado a comprar comida y alguien más debe hacer tus compras.

Pero si es un caso confirmado o sospechoso de COVID-19, la persona debe permanecer en su hogar bajo aislamiento. Esto también se aplica si está en cuarentena domiciliaria y comienza a mostrar síntomas. La persona bajo aislamiento en el hogar no puede dejar su vivienda. Cualquier persona que viva con alguien bajo aislamiento domiciliario está automáticamente en cuarentena domiciliaria. Siempre que sea posible, la persona bajo aislamiento en el hogar debe quedarse y dormir en una habitación separada. El número de personas en la casa debe limitarse siempre que sea posible.

La multa por romper estás reglas es de 2,000 euros, unos 52 mil pesos mexicanos.

Ahora el gobierno noruego quiere establecer medidas más duras, para lo cual propone una ley que le permita eludir las leyes existentes y emitir nuevas regulaciones sin debate parlamentario, que tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2020. Un ejemplo de las medidas que prevé está ley es permitir la expropiación de edificios para alojar pacientes. El parlamento tendrá el poder de intervenir y cuestionar cualquiera de estas nuevas medidas si un tercio de los parlamentarios se opone.

"Esta es una situación extraordinaria, donde tendremos que actuar rápidamente", dijo la primera ministra noruega, Erna Solberg, en una conferencia de prensa. "Por lo tanto, queremos votar a través de una ley que nos eximirá de las leyes actuales, con la excepción de la Constitución y la legislación de derechos humanos". Pero se han encontrado con oposición a la iniciativa.

Algunos de los principales abogados de Noruega, incluido el famoso defensor del asesino en masa Anders Breivik, Geir Lippestad, han condenado está iniciativa que otorga al gobierno enormes poderes de emergencia.

Lippestad, quien se ganó la admiración por la forma en que representaba al asesino de extrema derecha, describió la nueva ley como "locura". “¿Es necesario dejar de lado la democracia y el debido proceso legal que nos protege a todos nosotros a fin de gobernar?" protestó en una entrevista con la emisora TV2 . "La medicina correcta en tiempos de crisis como esta no es debilitar la seguridad legal de todos, sino administrar y comunicarnos de manera directa y clara".

Morten Walløe Tvedt, investigador principal del Instituto Fridtjof Nansen, dijo que la ley podría abrir el camino a un estado autoritario. "La ley otorga amplios poderes para hacer cualquier cosa", dijo. "Si, por ejemplo, el gobierno decide internar a todas las personas infectadas sin proporcionar asistencia médica, y simplemente cierra sus puertas, tienen la autoridad para hacerlo. No estoy diciendo que el gobierno hará esto, pero en principio pueden hacerlo". "

Hans Petter Graver, profesor de Derecho en la Universidad de Oslo, también señaló en una entrevista con la emisora estatal NRK, que no había límite a lo que en un futuro el gobierno podría hacer con la ley.

Por su parte, Terje Einarsen, profesor de Derecho en la Universidad de Bergen, dijo al periódico Dagbladet que poner en vigencia una ley sin debate público era "muy antidemocrático" y condenó a la oposición del partido laborista del país por negociar y acordar a puerta cerrada. "Los diputados cederán sus facultades cuando se acepte esta ley".

Esta es una posición contraria a la tomada por la mayoría de Europa que ha decidido sin oposición decretar estados de cuarentena y aislamiento de las personas, limitando sus libertades, en aras de la salud pública.

Sobre este tema, un grupo de relatores y expertos del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas exhortaron la semana pasada a los Estados a evitar el exceso de las medidas de seguridad en respuesta a la pandemia del coronavirus COVID-19 , recordando que los poderes de una situación de emergencia no pueden utilizarse para dirigirse a grupos particulares, minorías o individuos, ni funcionar como una excusa para la acción represiva con el pretexto de proteger la salud. Tampoco deben usarse para silenciar el trabajo de los defensores de los derechos humanos.

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