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Vista nocturna de Hong Kong

 

Ante una corte del Tribunal Suprior de Hong Kong, la semana pasada se efectuó una audiencia de un caso grave de violencia familiar en el que la víctima, la esposa del acusado, pidió clemencia en la sentencia para que su esposo pudiera seguir viendo a sus hijos.

La agresión ocurrió en octubre de 2018 cuando Lau Hing-kau, de 58 años, movido por los celos confrontó a su esposa Kwok Sau-lan, de 50 años sobre un imaginario romance con un hombre cuyos datos estaban en el teléfono de la esposa o con un taxista que el día que el marido eligió para seguirla le prestó servicio.

Después de la cena, mientras Kwok Sau-lan lavaba la ropa, Lau Hing-kau la agarró del cabello, le golpeó la cabeza contra el lavabo y le echó encima una botella de líquido para destapar cañerías, lo que le ocasionó quemaduras de segundo grado en el 42.1 por ciento de su cuerpo. Después de la agresión el hombre dejó el departamento y fueron los dos hijos del matrimonio quienes prestaron auxilio a su madre quitándole la ropa empapada en el ácido y llamando a los servicios de emergencia.

Eventualmente Lau Hing-kau se entregó a las autoridades donde fue imputado con un cargo de arrojar líquido corrosivo con intención de causar daño, un delito castigado con cadena perpetua.

Durante la audiencia del proceso del viernes de la semana pasada, el esposo escribió en una carta que se declaraba culpable del delito y que reconocía que había estado “muy mal” lo que hizo. Dijo que solo pretendía amenazar a sus esposa con la botella del destapa caños que había comprado con antelación, pero que se dejó llevar por su mal genio. También declaró que al salir del departamento después del ataque consideró el suicidio, pero que su hermano lo convenció de lo contrario.

En enero de 2019 Kwok Sau-lan fue dada de alta del hospital al que ingresó tras el ataque. La fiscal del caso, Lilly Wong, dijo que desde entonces sus heridas han sanado por una serie de reconstrucciones de injerto de piel, pero que las cicatrices en su cuello y mentón han restringido los movimientos de su boca. Añadió que la esposa necesitará fisioterapia y un manejo prolongado de las cicatrices, que incluye el uso de prendas de presión y el uso de almohadillas de silicona.

Pese a sus heridas, la esposa presentó al juez Johnny Chan Jong-herng una carta en la que pide clemencia en la sentencia para que Lau Hing-kau tenga la oportunidad de volver a convivir con sus hijos.

Junto con esta carta, la defensa expuso al juez que Lau Hing-kau se mostraba arrepentido, que lo sucedido había sido debido a un arranque de mal genio y que las probabilidades de reincidencia son escasas en vista de que ya no es pareja de su víctima.

Frente a esto, sin embargo, el juez Johnny Chan Jong-herng hizo notar que “la consideración importante es la necesidad de disuadir a personas con ideas semejantes de hacer lo mismo”, por lo que es de esperarse que la sentencia sea consecuente con el daño ocasionado. Será hasta el miércoles cuando se conozca la decisión del juez.

Más información scmp.com

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