Industria minera

 

El tribunal Superior de Fukuoka, Japón, desechó el viernes las demandas de ocho personas que reclamaban ser víctimas de la enfermedad de Minamata y pedían ser compensadas por el gobierno.

La enfermedad de Minamata es un síndrome neurológico causado por una severa exposición al mercurio. Fue descubierta por primera vez en el ciudad de Minamata en 1956, con un segundo brote en 1965 en la prefectura de Niigata. Esta enfermedad fue provocada por las altas cantidades de metilmercurio vertidas al río Agano en los años 50 las empresas químicas Chisso y Showa Denko K.K. Estos químicos contaminaron a los peces y mariscos que luego fueron consumidos por los pobladores, quienes contrajeron la enfermedad.

La enfermedad de Minamata provoca, entre otros síntomas, ataxia o descoordinación de los miembros, adormecimiento de pies y manos, debilidad muscular, pérdida de visión periférica y daños en la audición y lenguaje. En casos extremos puede provocar parálisis, locura, coma y la muerte.

En 2009 se expidió una ley en Japón en la que se ordenó la compensación a todas las víctimas certificadas de la enfermedad Minamata. Con la expedición de la ley, muchos de los que habían demandado ante tribunales desecharon sus reclamos. Sin embargo, otros continuaron sus litigios, como once personas que Niigata pedían que se declarara la responsabilidad del gobierno central y del prefectoral en la contaminación del río. El caso fue perdido por los demandantes.

El caso que se resolvió la semana pasada llegó a la Corte de Distrito de la prefectura de Kumamoto con ocho personas argumentando haber nacido en Kumamoto o en la prefectura vecina de Kagoshima entre 1953 y 1960, habiendo quedado expuestos a la enfermedad porque sus madres consumieron los alimentos contaminados o ellos lo hicieron durante su infancia.

La Corte de Distrito resolvió en 2014 que solo tres de los ocho demandantes tenían derecho a ser compensados y se les asignaron compensaciones de entre 2.2 a 105 millones de yenes, esto último para un hombre con severos síntomas de la enfermedad.

Dos de los compensados fueron reconocidos como víctimas porque otros miembros de su familia habían sido reconocidos también como pacientes. En el caso del hombre, pese a no tener familia reconocida como pacientes de la enfermedad, la severidad de sus síntomas convenció al tribunal de que padece la enfermedad.

Los ocho enfermos apelaron. El hombre con graves síntomas pidió una compensación de 190 millones de yenes y los demás de 17 millones de yenes que incluye la cantidad que es igual al pago de la suma global mínima que hizo la empresa Chisso a los enfermos reconocidos.

El Tribunal Superior de Fukuoka ha decidido desechar las pretensiones de todos, revirtiendo así la decisión de primera instancia. Esta decisión refleja la dificultad que muchas personas que contrajeron la enfermedad han tenido para ser reconocidas como víctimas de la contaminación y ser compensadas como lo fueron quienes quedaron certificados por las autoridades con la enfermedad.

Derivado de este incidente en Japón, el 10 de octubre de 2013, en el curso de una Conferencia Diplomática (Conferencia de Plenipotenciarios), en Kumamoto, Japón, la ONU adoptó el Convenio de Minamata, el que entró en vigor el 16 de agosto de 2017.

Los aspectos más destacados del Convenio de Minamata incluyen la prohibición de nuevas minas de mercurio, la eliminación gradual de las existentes, la reducción del uso del mercurio en una serie de productos y procesos, la promoción de medidas de control de las emisiones a la atmósfera y de las emisiones a la tierra y al agua, así como la regulación que es prácticamente inexistente del sector de la minería artesanal y a pequeña escala. El Convenio también se encarga del almacenamiento provisional de mercurio y su eliminación una vez que se convierte en residuo, los puntos contaminados de mercurio y temas sanitarios.

Más información japantimes.co.jp / mercuryconvention.org

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