Símbolos de salud

 

Israel ha impuesto estrictas medidas de seguridad para tratar de evitar el contagio en su territorio del virus COVID-19, conocido como coronavirus de Wuhan, entre ellas la sanción de hasta siete años de prisión a quienes no respeten la cuarentena impuesta.

Para hacer frente a esta contingencia de salud, se ha expedido una normativa temporal conocida como Orden de Salud Pública 2020 en la que se ordenan 14 días de cuarentena a los israelís que regresen de China, Tailandia, Hong Kong, Macao y Singapur y 14 días de cuarentena a todas las personas que hayan tenido contacto con estos viajeros. La norma se refiere específicamente a los israelís pues el país ha prohibido la entrada a su territorio a todos los extranjeros que 14 días anteriores a su llegada a Israel hayan estado en alguno de esos países. De más está decir, que la entrada de los nacionales de esos países ha quedado totalmente prohibida de momento.

La cuarentena es obligatoria y se guarda en las casas de las personas de tal forma que los israelís que violen el plazo de la cuarentena de forma voluntaria y a sabiendas arriesgan una sanción de hasta siete años de cárcel. Quienes la incumplan por negligencia podrían ser sancionados con hasta tres años de prisión.

Para vigilar el cumplimiento de estas medidas, el Ministerio de Salud ha puesto a disposición del público un número de teléfono al que reportar a las personas que incumplan la orden.

“El Ministerio de Salud ve a los miembros del público a los que se les ha pedido que se aíslen como socios para la prevención de la propagación de la enfermedad en Israel”, se lee en un comunicado expedido por la autoridad sanitaria de ese país a finales de la semana pasada. “Estamos seguros de que mostrarán responsabilidad hacia los miembros de su familia, amigos y hacia las personas enfermas y vulnerables de la sociedad y reducirán el riesgo de infecciones”.

Las medidas que Israel ha implementado para evitar el contagio de la enfermedad pueden acarrearles problemas diplomáticos, según lo reconocieron, pero consideran que se trata de medidas necesarias para resguardar la salud pública.

De esta forma, los once pasajeros que estaba a bordo del crucero Diamond y que quedó en cuarentena en Japón, regresaron a Israel el pasado viernes. Uno de los pasajeros se quedó en Japón por haber contraído la enfermedad. Los once pasajeros volaron en un jet privado y al llegar al aeropuerto internacional Ben Gurion fueron desembarcados en instalaciones alejadas, sus maletas llevadas en un camión que las revisó fuera de las instalaciones del aeropuerto y trasladados a un hospital en donde fueron ingresados en un ala aislada. Estarán ahí por lo menos dos semanas, controlados diariamente para ver si no han contraído la enfermedad.

Todo el personal que tuvo contacto con ellos al recibirlos usó trajes especiales y a los tripulantes del avión que los llevó de regreso se les prohibió el desembarque en Israel de tal forma que la aeronave despegó casi inmediatamente de regreso a Asia.

Con el tiempo veremos si estas drásticas medidas fueron efectivas o si, pese a ellas, la propagación de la enfermedad siguió su curso. En un mundo globalizado es muy difícil que los países puedan cerrarse completamente.

Más información timesofisrael.com

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