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Boy Scouts de America (BSA) ha anunciado que se acogerá al capítulo 11 de la legislación norteamericana sobre quiebras, para mantener sus actividades y hacer frente económicamente a las cientos de demandas por abusos sexuales presentadas en contra de miembros de la institución.

Según los datos arrojados por la investigación interna ordenada por la propia institución y realizada por Janet Warren, profesora de la Universidad de Virginia para documentar los abusos, más de 12,000 miembros de los Scouts han sido víctimas de abuso desde la década de 1940. Según esos mismos archivos, dentro de la organización existen más de 7,800 abusadores.

Al anunciar la declaración de quiebra, el presidente de BSA, Roger Mosby, aseguró que la organización se preocupaba “profundamente” por todas las víctimas y se disculpaba “sinceramente” con todo aquel que durante su etapa en el grupo hubiera sufrido daños. “…con el proceso del capítulo 11 [la quiebra] podremos proveer con una compensación justa a los perjudicados mientras que mantenemos la importante misión de BSA”.

Según la institución, la quiebra permitirá que la asociación cree un Fideicomiso de Compensación para Víctimas, acumule todas las demandas en un solo tribunal y puedan intentar negociar un acuerdo, en lugar de usar los fondos de la organización para enfrentar cada caso individualmente, lo que podría dejar a algunas víctimas sin nada. Una estrategia similar fue la que se utilizó para resolver demandas de abuso sexual por más de 20 diócesis católicas y la federación de gimnasia de Estados Unidos por los abusos de Larry Nassar, médico del equipo olímpico.

El mes pasado el diario The Wall Street Journal informó que el Consejo Nacional de los Boy Scouts y los consejos locales afiliados tienen activos por un total de 5,000 millones de dólares, incluyendo inmuebles, zona de campamento y zonas de senderismo.

Pero en su solicitud para adherirse al capítulo 11, BSA señala que cuenta con poco más de mil millones de dólares en activos, incluidos 123 millones en efectivo, 199 millones en inversiones y 63 millones en las propiedades nacionales que disfrutan miles de exploradores. Eso incluye el icónico Philmont Scout Ranch, un parque de más de 56,000 hectáreas en las montañas de Nuevo México, donde se estima que acampan 22,000 personas cada verano.

Existen al menos 32 propiedades más a lo largo y ancho de Estados Unidos, pero que según BSA no forman parte de las propiedades de Boy Scouts de América, sino de los consejos locales. USA TODAY encontró 101 millones de dólares en propiedad de los consejos locales solo en el estado de Nueva York.

En los documentos presentados al tribunal se señala que BSA y su patrimonio es la única entidad que debe ser requerida para cubrir la responsabilidad que la llevó a un estado de colapso financiero, no así los más de 260 consejos locales de Boy Scouts.

BSA argumenta que la relación de la organización nacional con los consejos locales es similar a un acuerdo de franquicia. El grupo nacional maneja el desarrollo del contenido y estructura de los scouts, licencias, capacitación, recursos humanos, soporte legal y tecnología de la información, pero los consejos locales son entidades jurídicas separadas.

Los abogados de las víctimas están en desacuerdo con la explicación de BSA, argumentando que los consejos locales deberían verse obligados a renunciar a los activos, ya que en muchos casos las fallas de los grupos locales contribuyeron al abuso. Tim Kosnoff, abogado de Abused in Scouting, considera que será difícil para BSA tratar a los consejos locales como entidades independientes, especialmente si la organización nacional ha estado administrando los bienes inmuebles y actuando como si fueran propios.

Algunos ven con suspicacia los documentos presentados a la corte, ya que sólo da un margen de 80 días para que las víctimas presenten su demanda ante el tribunal, y las demandas ya existentes quedarán en el limbo. Esa suspensión se aplicaría también a los consejos locales y a todas las entidades alrededor de BSA.

Esto significa que nadie puede demandar a los Boy Scouts ni a ninguna de sus entidades durante o después del procedimiento de quiebra por cualquier cosa que haya sucedido antes de la solicitud de quiebra. En cambio, todas las demandas y reclamaciones serán canalizadas a la quiebra.

La historia apenas empieza y el proceso puede llevar meses, incluso años. Para algunos es el fin de la organización, para otros es la oportunidad de reorganizarse y continuar.

Más información usatoday.com

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