Logo de Twitter

 

El 14 de febrero un juez del Alto Tribunal de Londres falló en un interesante caso en que se analizó la línea entre la libertad de expresión y los delitos de odio y en el que concluyó que la advertencia que la policía hizo a un ciudadano sobre unos tuits fue ilegal.

En el caso, Harry Miller, un hombre de 54 años de Lincolnshire, Inglaterra, se enganchó entre noviembre de 2018 y enero de 2019 en una discusión en Twitter sobre las reformas a la Ley de Reconocimiento de Género, manifestando su postura en contra del cambio de género. Algunos de sus mensajes fueron identificados por una persona como de odio a las personas transgénero y presentó una queja a la policía.

A partir de esta queja, la policía de Humberside, en el norte de Inglaterra, visitó en su lugar de trabajo a Harry Miller para indicarle que si bien sus mensajes no quedaban tipificados como delito de odio, quedarían archivadas como un “incidente de odio” no criminal, con fundamento en la guía expedida por el Policing College, en el que define estos incidentes de odio como “cualquier incidente no delictivo que es percibido, por la víctima u otra persona, como motivado por una hostilidad o prejuicio en contra de una persona que es transgénero o que se percibe que es transgénero”.

El Policing College es una institución creada en 2012 como un cuerpo profesional para todos los que trabajan en el servicio de policía en Inglaterra y Gales. “El propósito del College es proporcionar a quienes trabajan en la vigilancia policial las habilidades y conocimientos necesarios para prevenir el delito, proteger al público y garantizar la confianza pública”, se lee en su sitio web

Para cumplir con su propósito, están facultados para establecer estándares en el desarrollo profesional, incluidos códigos de prácticas y reglamentos, para garantizar la coherencia entre las 43 fuerzas en Inglaterra y Gales.

Harry Miller se quejó de la actuación de la policía y presentó un recurso en contra de la legalidad de la guía del Policing College por lo que se refiere a los incidentes de odio.

Respecto de la actuación de la policía, el juez Julián Knowles concluyó que el que la policía hubiera acudido al lugar de trabajo de Miller fue una “interferencia desproporcional” con su libertad de expresión y aclaró que esta visita “debido a sus opiniones políticas no debe ser subestimada”.

“Hacerlo sería subvalorar una libertad democrática cardinal.

“En este país nunca hemos tenido una Cheka, una Gestapo ni una Stasi. Nunca hemos vivido en una sociedad orwelliana”, aclaró.

El juez aceptó la declaración de Harry Miller de que no tiene prejuicio en contra de las personas transgénero y concluyó que solo una persona se quejó de los mensajes que fueron clasificados como incidentes de odio, “sin ningún escrutinio crítico … ni ninguna evaluación de si lo que ella decía era preciso”.

“Los tuits del quejoso fueron legítimos y no hay el mínimo riesgo de que pudieran convertirse en un delito de haber continuado tuiteando”, aclaró el juez.

“Encuentro la combinación de la visita de la policía al lugar de trabajo del quejoso y sus subsecuentes declaraciones en relación con la posibilidad de fincamiento de responsabilidad penal, una interferencia desproporcionada con la libertad de expresión del quejoso debido a su potencial efecto de enfriamiento”, esto porque después de la advertencia de la policía, Miller dejó de tuitear.

El recurso en contra de la guía del Policing College sobre los incidente de odio, sin embargo, no fue aceptado porque el juez Knowles concluyó que “sirven a un propósito legítimo y no son desproporcionados”.

Esta queja, sin embargo, continúa directo hacia la Suprema Corte pues se concedió el derecho, por su trascendencia, de presentarlo a la máxima instancia.

Más información bbc.com / college.police.uk

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total concediendo crédito a miabogadoenlinea.net