Martin Shkreli

 

La Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos, FTC por sus siglas en inglés, y la procuraduría del estado de Nueva York, anunciaron que presentarán cargos en contra de Martin Shkreli por actos monopólicos tendientes a acaparar el mercado de los medicamentos antiparasitarios.

Martin Shkreli, se hizo visible, muy visible, en 2015 cuando su compañía, Turing Pharmaceuticals AG, compró una medicina llamada Daraprim que sirve para el tratamiento de la toxoplasmosis, e incrementó su precio de 13.50 a 750 dólares, una acción poco ética, pero no del todo ilegal.

En el mercado del dios de la libre competencia, el haber incrementado en más de cuatro mil por ciento el precio del medicamento no es un delito pese a que con ello afecto a miles de personas cuyas vidas quedaron en riesgo por no tener acceso al medicamento, pero al haberse hecho tan visible e incluso ser tema de la campaña presidencial de Hillary Clinton, las autoridades decidieron ir tras él por algún otro delito. De esta forma, fue imputado por fraude en relación con la empresa de biotecnología Retrophin Inc., que fundó en 2011 y que, mediante operaciones ilegales, usó para pagar las deudas de un fondo de cobertura fundado por él llamado MSMB Capital Management en el que perdió millones.

Shkreli, quien antes de ser sentenciado pidió clemencia al juez diciendo haber aprendido la lección, fue sentenciado a siete años de prisión y al pago de multas y se espera que salga en libertad el 2023.

Ahora se presenta una nueva denuncia en contra de este empresario de 36 años y de la farmacéutica que ahora se llama Vyera no por el incremento desmedido del precio del Daraprim, sino por haber evitado que medicamentos similares entraran al mercado estadunidense manteniendo de esta forma un monopolio.

"Presentamos esta denuncia para detener la conducta atroz de Vyera, hacer que la compañía pague por sus esquemas ilegales y evitar que Martin Shkreli vuelva a trabajar en la industria farmacéutica", dijo en conferencia de prensa el lunes la fiscal general de Nueva York, Letitia James.

"Martin Shkreli y Vyera no solo se enriquecieron al aumentar despreciablemente el precio de este medicamento que salva vidas en un 4,000 por ciento en un solo día, sino que mantuvieron a este crítico medicamento como rehén de pacientes y competidores mientras buscaban ilegalmente mantener su monopolio", agregó la funcionaria.

Para evitar la mala publicidad, Turing cambio de nombre a Vyera y aunque se decía que Shkreli ya no era el director, en marzo de 2019 The Wall Street Journal reveló que seguía dirigiendo la empresa desde la prisión, lo que constituye otro delito.

Sobre esta nueva denuncia, el abogado de Martin Shkreli no hizo comentarios adicionales. Vyera, por su parte, declaró que se trata de “alegatos sin mérito” y que se defenderán “vigorosamente ante los tribunales”. Cabe señalar que pese a la mala publicidad, el medicamento no se redujo de precio.

Parecería que a Shkreli lo están castigando por haber hecho visible una práctica que no es exclusiva de su empresa sino de otras varias farmacéuticas que buscan un medicamento nicho para tratar enfermedades que afectan a un relativamente pequeño sector de la población y aumentarlo sustancialmente de precio obteniendo con ello ganancias que exceden por mucho los gastos de la manufactura del medicamento. Así, pacientes de diferentes enfermedades son rehenes de las farmacéuticas.

De funcionar este esquema de prácticas monopólicas, quizá las autoridades deberían considerar proceder en contra de las demás farmacéuticas, algo que probablemente no ocurra.

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