Reja con candado y cadena

 

El excongresista republicano del estado de Nueva York Chris Collins, el primero en haber dado apoyo al ahora presidente Donald Trump, fue sentenciado a 26 meses de prisión por haber conspirado con información privilegiada, delito por el que su hijo Cameron también recibió una sentencia.

Se trata de un acaudalado político de 69 años que el año pasado se vio obligado a renunciar a su cargo como congresista por las imputaciones presentadas por conspirar con información privilegiada respecto de una empresa farmacéutica australiana, Innate Immunotherapeutics, que estaba desarrollando un tratamiento para la esclerosis múltiple.

Como miembro de la junta de Consejo de Innate Immunotherapeutics, Chris Collins recibió el 22 de junio de 2017 un correo electrónico de la empresa en la que le confirmaban que el ensayo clínico que estaban realizando fracasó. La noticia lo dejó muy afectado porque había pasado años promocionando a la farmacéutica entre familiares y amigos e incluso compró para su hijo cinco millones de acciones.

Así, al haber conocido la noticia, se comunicó con su hijo Cameron, un ingeniero eléctrico de 27 años con un patrimonio estimado en 21 millones de dólares, adquirido según el New York Times en su mayor parte por los negocios de su padre, para urgirle a que vendiera sus acciones antes de que la noticia se hiciera pública y el valor de las acciones cayera.

Antes de vender sus acciones, Cameron Collins se comunicó con Stephen Zarsky, padre de su entonces novia y actual prometida, quien había invertido en la farmacéutica casi todos los ahorros de su retiro para decirle que debía vender pronto las acciones. De ahí la noticia empezó a correr y varios conocidos y familiares de los Collins y de los Zarsky empezaron a vender sus acciones.

Cuando la noticia se dio a conocer, Cameron Collins había vendido sus acciones y evitó perder 571,000 dólares cuando el precio de las acciones de Innate se desplomó en un 92 por ciento.

Meses después, cuando el FBI interrogó a los Collins sobre la venta de las acciones, ambos mintieron, lo que la fiscalía dijo fue un esfuerzo coordinado para cubrir su delito.

Al presentar la acusación, la fiscalía dijo que el delito lo habían cometido por codicia porque dada la riqueza de padre e hijo no necesitaban delinquir. Los abogados de los Collins estuvieron de acuerdo y dijeron que había sido un acto impulsivo tomado en un momento de debilidad.

Chris Collins fue sentenciado a 26 meses de prisión, sentencia que empezará el próximo mes de marzo. Durante la audiencia de sentencia suplicó al juez Vernon S. Broderick de la Corte Federal de Distrito que fuera compasivo con su hijo Cameron cuando le dictara sentencia, asumiendo la total responsabilidad de los hechos.

“Destruí la reputación de nuestro hijo, la luz de mis ojos”, dijo el afligido padre. “La razón por la que él está en esta situación soy yo”.

Cameron Collins, por su parte, declaró que había vendido las acciones como su padre le instruyó porque “era mi héroe”, dijo, “siempre pareció hacer lo correcto y siempre confié en él”.

Al momento de dictar sentencia, el juez Broderick dijo que no castigaría al hijo por los pecados del padre y sentenció a Cameron Collins a cinco años de libertad bajo prueba y a 500 horas de trabajo comunitario e incluye un período de confinamiento domiciliario. Aunque no pondrá un pie en prisión, la sentencia le significa a Cameron Collins el haber cometido un delito y tener antecedentes penales.

Las consecuencias del delito de los Collins no terminan aquí. Lauren Zarsky, su prometida, contadora pública, no podrá ejercer la profesión durante cinco años; su madre y ella, aunque no enfrentan acusación penal, deberán responder a las autoridades en demandas civiles; Stephen Zarsky, el padre, será sentenciado esta semana por el mismo delito.

Al dictar sentencia a Cameron Collins, el juez dijo que podía posponer el inicio del confinamiento domiciliario para que él y Lauren pudieran casarse, pero les hizo notar que los planes de boda debían ser rápidos porque Chris Collins debe presentarse a prisión el próximo mes de marzo.

El medio millón de dólares que evitó perder al vender las acciones anticipadamente seguramente ya se les fue a los Collins en los honorarios de los abogados y ahora deben estarse dando de topes por su torpe codicia.

Más información nytimes.com

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