Mujer con bebé

 

En Nueva Zelanda una mamá británica está viviendo una difícil situación que podría implicar ser deportada y separada de su hijo de dos años, debido a que las autoridades neozelandesas le negaron la visa de residencia por no cumplir con los requisitos.

Se trata de Stacey Jackson, una británica de 26 años que en 2016 conoció al padre de su hijo Ted, neozelandés, en una vacaciones en los Alpes franceses. Para estar juntos, ella mudó su residencia a Nueva Zelanda donde nació el hijo de ambos. Ha permanecido en el país con visa de trabajo cuya vigencia termina el próximo 26 de enero.

En mayo pasado, mientras estaba de vacaciones sin su hijo en el Reino Unido, el papá del niño, de quien no quiere dar a conocer el nombre para respetar la privacidad de su hijo, terminó la relación sentimental vía Facebook. Según ella, él le dijo que no apoyaría su regreso a Nueva Zelanda y que si regresaba le quitaría la custodia del niño.

Ella regresó por su hijo y eventualmente se concedió custodia compartida a ambos padres. Bajo esta situación, aplicó para una específica visa de residencia la cual le fue negada por las autoridades de inmigración, lo que significa que una vez que termine la vigencia de su visa de trabajo podría ser deportada de no salir voluntariamente del país. Su hijo, por razones de la custodia, debe permanecer en Nueva Zelanda, salvo que el padre autorice lo contrario.

Ahora ella tiene dos posibilidades: solicitar una nueva visa de trabajo que también es temporal, o apelar la decisión que le negó la visa de residencia. En ambos casos enfrenta un problema importante que es el económico pues ambas opciones implican un alto costo que ella dice no puede solventar.

De esta forma, solicitar una nueva visa de trabajo tiene un costo de 1,150 dólares neozelandeses más el pago de un derecho de $495, un total que en dólares estadunidenses es de 1,085. Presentar la apelación, según cotización de una firma de abogados, le costaría $3,450 por honorarios más un derecho de $700, lo que en dólares estadunidenses significan 2,730.

En un correo del servicio de inmigración se indica que “los agentes de inmigración solo tienen acceso a la solicitud que se presentó conforme con las instrucciones de inmigración y mientras que no hay garantía de que la decisión sea revertida en una apelación, el tribunal tiene la competencia de tomar en consideración un conjunto más amplio de circunstancias”.

Entre este conjunto de circunstancias, Stacey Jackson considera que se deberá valorar el interés superior de su hijo, en aplicación del Artículo 9 de la Convención sobre los derechos del niño de la ONU, incorporado en la Ley del Comisionado de la Infancia de 2003 de Nueva Zelanda.

El párrafo 3 del Artículo 9 de la Convención de la ONU establece lo siguiente: “Los Estados Partes respetarán el derecho del niño que esté separado de uno o de ambos padres a mantener relaciones personales y contacto directo con ambos padres de modo regular, salvo si ello es contrario al interés superior del niño.”

Un funcionario del servicio de inmigración consultado sobre esta problemática por stuff.co.nz dijo que la mejor opción que ella tiene es presentar una solicitud para una nueva visa de trabajo por lo menos dos semanas antes de que su visa actual pierda vigencia. El funcionario dijo que de cumplir con los requisitos para la obtención de este tipo de visa, la duración por la que se otorgue dependerá de sus aptitudes laborales.

Se trata de un difícil caso que enfrenta esta mamá en Nueva Zelanda, pero que es una situación que cualquier extranjero puede enfrentar eventualmente en cualquier país por razón de la custodia de los hijos.

Más información stuff.co.nz

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