Con la crisis financiera y el cierre del banco islandés en línea, Icesave, Islandia prácticamente llegó a la quiebra y se obstaculizaron sus posibilidades de ingresar a la Unión Europea.

Para saldar las deudas que dejó dicho banco con ahorradores holandeses y británicos, el parlamento propuso una ley en la que el gobierno islandés asume la deuda del Icesave y se compromete a reembolsar cerca de $4.5 millones de dólares perdidos por los ahorradores que en su momento decidieron invertir en el banco por los altos rendimientos que ofrecía. Este reembolso cuesta en promedio a cada islandés $17,000 dólares.

Ante la injusticia que para muchos plantea el hacer frente a la deuda del banco con los ingresos estatales, cerca del 23% de los votantes hicieron llegar una petición al presidente Olaf Ragnar Grissom para que vete dicha ley. Han argumentado que el costo del pago de esta deuda equivale a operar el servicio de salud por seis meses.

Frente a esta inconformidad, el presidente ha decidido someter la ley a referendo para que sean los propios ciudadanos islandeses quienes decidan si asumen la deuda del banco, lo que les permitiría volver a las negociaciones para su ingreso a la Unión Europea.

Así que el gobierno se lava las manos en nombre de la democracia, dejando la decisión del futuro del país a los 320,000 islandeses.

 

Fuente BBC Mundo

 

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