Manos en computadora

 

Con una decisión de 4 a 3, la Suprema Corte del estado de Pennsylvania, Estados Unidos, concluyó que no se puede obligar a una persona acusada de pornografía infantil de revelar la clave de acceso o password a su computadora.

La decisión se refiere al caso presentado por Joseph Davis quien ha estado ingresado en la prisión del condado de Luzerne por cargos de pornografía infantil y uso ilegal de un dispositivo de comunicación.

Los investigadores en este caso, usando una red de intercambio de archivos punto a punto (peer to-peer) descargaron de computadoras que usaban la dirección IP de Davis dos archivos que contenían pornografía infantil. En septiembre 2014, con una orden de cateo, decomisaron una computadora de este hombre, pero todo el contenido había sido borrado. En octubre de 2015, con otra orden, decomisaron otra computadora de la que Davis dijo ser el único que conocía el password, que no lo recordaba y que de recordarlo no lo proporcionaría porque sería como apuntarse una pistola a la cabeza.

“Son 64 caracteres y ¿por qué se las daría? Ambos sabemos lo que hay ahí. Sólo me va a dañar”, declaró Davis al negarse a proporcionar la información.

Durante el proceso ante la Suprema Corte de Pennsylvania, los magistrados analizaron el tipo de evidencia que es una clave de acceso o password y concluyeron que es de naturaleza testimonial, lo que está protegido por la 5ª Enmienda que protege de la autoincriminación.

Al ser de naturaleza testimonial es diferente de otra evidencia física como muestras de sangre u otras, ya que revelar una clave memorizada equivale a revelar el contenido de la mente de una persona, lo que tiene implicaciones fácticas implícitas que pueden incriminar a la persona.

La información de naturaleza testimonial solo debe ser revelada cuando aplica la excepción de “conclusión inevitable” que aplica cuando la información retenida es no testimonial y se convierte en evidencia por no aportar nada o muy poco a los hechos que ya son conocidos por las autoridades.

La decisión del máximo tribunal de Pennsylvania es opuesto a la conclusión a la que la Suprema Corte de Massachussets llegó en marzo pasado. El caso revisado se refería una persona acusada de tráfico sexual. Los magistrados concluyeron que el acusado podía ser obligado a ingresar la clave de acceso o password si la fiscalía podía probar más allá de cualquier duda razonable que el sospechoso la conoce. Para la Corte, el forzar a un acusado a ingresar una clave solo muestra que la conoce y que tiene acceso al dispositivo.

Casos similares están siendo revisados por las cortes de los estados de Indiana y Nueva Jersey por lo que es probable que la Suprema Corte de los Estados Unidos revise estos casos para uniformar criterios.

En el caso del acusado de pornografía infantil la organización The Electronic Frontier Foundation intervino con un amicus curiae a favor de Davis. En un comunicado de prensa sobre la decisión judicial manifestaron lo siguiente: “Este fallo es vital porque las cortes deben tener en cuenta cómo los derechos constitucionales son afectados por cambios en la tecnología. Almacenamos gran cantidad de información profundamente personal en nuestros aparatos electrónicos. El gobierno simplemente no debería poner a los individuos en la disyuntiva no ganadora de elegir entre revelar un password, y entregar todo lo que hay es esos aparatos, o en su lugar desafiar una orden judicial para hacerlo”.

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