Crucifijo en salón de clases

 

La organización religiosa que administra varias escuelas en Oxford, Reino Unido, ha accedido a realizar asambleas escolares sin connotaciones religiosas y a dejar de imponer prácticas religiosas a alumnos que no las deseen.

El acuerdo ha sido tomado frente a la acción legal que unos padres, Lee y Lizanne Harris, presentaron en contra del Fideicomiso de Escuelas Diocesanas de Oxford, que administra la escuela primaria Burford que no es religiosa. Se trata de la primaria a la que asisten los hijos de los Harris, quienes eran obligados a rezar en las asambleas escolares y a presenciar las representaciones religiosas de la vida de Jesucristo. Aunque frente a la queja de los Harris se permitió a sus hijos no asistir a las asambleas, no se les ofreció otra actividad durante se tiempo.

Los Harris presentaron su demanda argumentando que esas actividades equivalían a adoctrinamiento lo que es violatorio de su derecho a la libertad de credo, garantizada en la Ley de Derechos Humanos de 1998 y en la Carta Europea de Derechos Humanos.

Sin necesidad de que el caso fuera escuchado en el tribunal, el Fideicomiso, que pertenece a la Iglesia de Inglaterra, accedió a todas las peticiones de los Harris, lo que implica la realización de asambleas estudiantiles especiales para niños que no sean cristianos o no deseen recibir la instrucción religiosa. Además, dejará de regalar Biblias a todos los estudiantes y de hacer ceremonias religiosas a los alumnos que avanzan de grado y salen de la escuela. En resumen, acceden a presentar alternativas para los niños que no profesan la religión anglicana.

La acción legal de los Harris fue respaldada por Humanists UK, una organización no religiosa que promueve el humanismo y busca representar a las personas que buscan “vivir buenas vidas sin tener una religión”.

“La ley inglesa de 75 años de antigüedad que exige rendir culto religioso diariamente es tan anticuada que ha colapsado frente a su primer recuso legal, sin que el caso haya sido revisado por los tribunales. El Parlamento ahora debe actuar para reemplazarla con un nuevo requisito de asambleas incluyentes manteniendo la naturaleza de nuestra sociedad plural y el gobierno debería tomar el liderazgo en ello”, declaró a medios locales Andrew Copson, director ejecutivo de Humanists UK.

Esta organización ya ha creado una plataforma de temas a ser revisados en las asambleas estudiantiles no religiosas, enfocándose en asuntos como el respeto a la individualidad, el medio ambiente y la justicia para los países en desarrollo.

Por su parte, Lee y Lizanne Harris declararon lo siguiente: “Estamos encantados de que la escuela se haya retractado y aceptado proporcionar a nuestros hijos una alternativa, una asamblea incluyente con igual valor educativo.

“A fin de cuentas, llevamos este caso para asegurarnos que nuestros hijos reciban un educación incluyente sin el adoctrinamiento de una religión obligatoria. Creemos que no es solo el derecho de nuestros hijos, sino de todos los niños. La renuencia del defendido de llevar esto a los tribunales, en nuestra opinión, muestra la creciente fragilidad de la ley anticuada y de aquellos que eligen ejecutarla.

“Este caso es altamente significativo porque ha establecido que las escuelas tienen el deber de hacer asambleas incluyentes para todos los alumnos que las deseen”.

En el mundo, la tendencia hacia las escuelas que incluyan a los niños que no profesan la religión mayoritaria o ninguna religión en particular ha ido en aumento. Por ejemplo, en 2017 la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina declaró inconstitucional un inciso de la Ley de Educación Provincial No. 7546 de Salta que establecía la enseñanza religiosa en los planes de estudio de las escuelas públicas por considerar que se trata de una disposición discriminatoria y viola el derecho a la intimidad.

En 2010, el entonces presidente de El Salvador, Mauricio Funes, vetó una iniciativa de ley que obligaba a escuelas y universidades del país a comenzar la jornada de estudios con la lectura de la Biblia durante 7 minutos, por ser violatoria de los derechos de libre ejercicio de todas las religiones y de los padres de decidir la educación de sus hijos.

Sin embargo en otros países ha habido cierta renuencia a dejar de lado la religión en las escuelas. Uno de estos casos es Italia que se negó reiteradamente a sacar los crucifijos de las escuelas bajo el argumento de que no se trata de un símbolo religioso, sino de un uso y costumbre. Con este mismo argumento, en 2018 las autoridades de Baviera, Alemania, acordaron colgar crucifijos en las paredes, no de escuelas sino de oficina públicas, señalando que la cruz es un “compromiso con la identidad bávara” y una “huella cultural”.

Más información theguardian.com

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