Manos pagando dinero

 

La profesora de finanzas de la Universidad Tecnología de Auckland, Nueva Zelanda, Ayesha Scott, realizó una investigación sobre la violencia financiera que se ejerce a las mujeres y concluyó que la forma en que funcionan los tribunales familiares contribuye en buena medida a este tipo de violencia.

“Cuando hablamos de violencia familiar y violencia de la pareja íntima pensamos en el abuso tradicional de moretones y huesos rotos, pero actualmente va mucho más allá de eso”.

La violencia financiera es un comportamiento controlador en la relación como no dejar que la pareja gaste dinero o restringiendo su acceso a cuentas de bancos o no dejándola trabajar o rehusarse a pagar por cosas que la familia necesita.

Cuando la relación de pareja termina, la violencia financiera puede continuar al llevar a la expareja ante los tribunales sabiendo que no tiene los recursos para pagar o, la más común, negándose a pagar la pensión alimenticia de los hijos.

“Puede no ser tan obvio como negar una mensualidad o no darle acceso a ella a la cuenta bancaria, puede ser que él sabotee que ella trabaje o un desacuerdo sobre lo que sucede cuando nacen los hijos y quién paga por ello.

“Los comportamientos no empiezan de una forma tan obvia, pero a menudo pueden acumularse con el tiempo con mucha intensidad y de repente están profundamente atrapados".

“Tampoco es tan simple como que ella se vaya y cuando ella se vaya se sentirá segura”, declaró la profesora Scott.

En su investigación sobre el tema, la profesora entrevistó a varias mujeres que han atravesado o están atravesando procesos judiciales en los tribunales de lo familiar.

Una de estas mujeres le dijo que paga 50 dólares australianos al mes para vivir en un remolque que no tiene luz, ni agua ni drenaje, pero que es lo que puede pagar para seguir pagando la hipoteca por la casa en donde su expareja todavía vive.

Otra le explicó que para ultimar los detalles de su separación fue al tribunal y recurrió a ayuda legal para hacerlo, lo que significa que se coloca un aviso sobre su propiedad para que cuando se venda se pague lo que se debe por ayuda legal.

“El primer abogado no llegó a nada, excepto que después de tres años el juez puso la casa en el mercado lo que aparentemente cerró el caso”, declaró esta mujer.

“No hay seguimiento, no hay ejecución y no hay revisión, así que el solicitante debe regresar al tribunal y solicitar nuevamente y decir ‘mira, las órdenes no se han cumplido. Aquí está la prueba, por favor haz algo más’. Entonces ellos empiezan a cobrarte en esa cantidad que es otros $4,000… He ido tres veces, totalizando $18,000 y no he podido poner la casa en el mercado.”

En este caso su expareja también vive en la casa y ha desviado la atención de los agentes y posibles compradores de la casa.

Para la investigadora, el sistema judicial en materia familiar debe ser reformado: “Todos en los tribunales de lo familiar, incluyendo jueces y abogados, y personal administrativo y de apoyo pueden o deben pensar en función de hacer las cortes más seguras para las mujeres y, al final, actuar en el mejor interés de los niños.

“Hacer eso no es denigrar a los hombres o argumentar por una reforma legislativa más allá de lo que se está haciendo, sino reconocer que la naturaleza confrontativa de nuestro sistema legal juega del lado de los abusadores: al exacerbar dinámicas de poder ya extremadamente desiguales, vuelve a traumatizar mujeres y silencia sus experiencias de abuso, poniendo a las mujeres y a sus hijos en peligro.

“El Tribunal de los Familiar y el marco legal deben escuchar a las mujeres, ser conscientes de que el abuso es generalizado y trabajar juntos en su práctica para garantizar que ellas mismas no sean utilizadas como arma de violencia y abuso financiero".

La investigadora concluye señalando que se debe hablar sobre el tema del dinero: “Mientras no tengamos esa conversación es fácil que una relación violenta pase desapercibida. Todos saben que está mal pegarle a tu pareja. No tenemos como sociedad un muy buen indicador sobre el área gris en lo que se refiere al abuso financiero y qué es el abuso financiero versus una relación disfuncional".

En México la violencia financiera también está legislada, pero al igual que en Nueva Zelanda, es una zona gris que suele pasar desapercibida.

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