Mazo judicial

 

Este martes se dictó sentencia en Irlanda en contra de dos adolescentes por la violación y homicidio de Ana Kriégel, una adolescente de 14 años. Se trata de un caso importante porque los hoy sentenciados cometieron los delitos cuando tenían 13 años y se trata de las personas más jóvenes en ser sentenciadas por homicidio.

Por la corta edad de los imputados, fueron identificados como Boy A y Boy B de los hechos que ocurrieron el 14 de mayo de 2018 en el suburbio de Lucan de Dublín. Ambos jóvenes se declararon no culpables de los hechos, pero durante el juicio la fiscalía demostró que Boy B engañó a Ana para que lo acompañara a una granja abandonada para conocer a Boy A en quien, supuestamente, Ana estaba interesada. Ahí, Boy A la agredió sexualmente y luego la mató, mientras su compañero vio todo.

Boy A fue imputado por violación y homicidio y Boy B por homicidio.

La sentencia debía haberse dictado el pasado mes de julio, pero el juez Paul McDermott del Tribunal Superior de Dublín la pospuso hasta el 29 de octubre en espera de más evaluaciones psicológicas. Finalmente, la sentencia fue dictada este 5 de noviembre.

Por el homicidio, Boy A fue sentenciado a cadena perpetua con la posibilidad de que su sentencia se revise en 12 años; por violación agravada fue sentenciado a 12 años de prisión, término que correrá simultáneamente. Pese a haber aceptado culpabilidad en el homicidio, Boy A sigue negando responsabilidad en la violación.

Boy B fue sentenciado a 15 años de prisión con la posibilidad de que se revise en 8 años. Él no ha aceptado la sentencia de culpabilidad.

La sentencia de cadena perpetua pudo ser dictada por el juez McDermott por el antecedente de la condena en 2004 a Darren Goodwin, un adolescente de 15 años que mató a golpes con un martillo a Darragh Conroy, de 14 años. La condena a cadena perpetua fue sostenida en las apelaciones y desde entonces, aunque el juez no está obligado a imponerla en caso de homicidio perpetrado por menores de edad, puede usarla si le parece conveniente. Así lo recordó el juez McDermott al dictar sentencia este martes.

Cabe señalar que en el caso de Darren Goodwin, pese a ser menor de edad, pudo ser nombrado por los medios debido a un vacío legal que había en la ley sobre la infancia, Children Act, de 2001. La ley luego fue reformada y desde entonces se protege la identidad de los menores de edad.

Durante la audiencia del martes, el juez McDermott declaró que hay poca guía tratándose de las sentencias a niños, pero agradeció que sean pocos los casos de este tipo que se presentan ante los tribunales.

Recordó que en el caso de menores de edad, las sentencias de internamiento deben ser el último recurso, pero que en estos casos, debido a la gravedad de los delitos era necesario imponerlas, aunque estableciendo periodos para su revisión, de forma que los niños tengan la oportunidad de salir libres durante su juventud.

“Ustedes tienen la oportunidad de un futuro y una segunda oportunidad, algo que ustedes tan equivocada y cruelmente le negaron a Ana”, dijo el juez a los adolescentes.

Al dictar sentencia también recordó que no tiene la facultad de suspender parcialmente las sentencias.

Desde su detención, los adolescentes han estado ingresados en el centro de detención infantil Oberstown, en donde permanecerán hasta que cumplan 18 años, momento en que serán trasladados a una prisión para adultos para que terminen de cumplir sus sentencias.

En este caso los investigadores no han encontrado un motivo para el homicidio, pero se trató de una situación que puso en alerta a la sociedad sobre los graves casos de bullying y acoso que existe entre los adolescentes.

Más información irishtimes.com

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