Manifestantes en Chile piden Asamblea Constituyente

 

En medio de las multitudinarias manifestaciones que se siguen registrando en Chile, los presidentes de las dos Cámaras de Congreso acordaron un mecanismo para agilizar la convocatoria a un plebiscito para una nueva Constitución, según anunciaron este 29 de octubre.

Los legisladores, acompañados por los presidentes de las comisiones de Constitución de ambas Cámaras, Senadores y Diputados, llegaron al acuerdo de fundir en un solo documentos dos iniciativas existentes respecto de la convocatoria a un plebiscito que pediría a los chilenos pronunciarse sobre una nueva Constitución.

Con este acuerdo espera que tanto las Cámara de Diputados como la de Senadores aprueben el proyecto de forma expedita a fin de que en diciembre de este mismo año se pueda convocar el plebiscito.

Sobre el particular, el senador Felipe Harboe, presidente de la Comisión de Constitución del Senado, explicó que el Congreso discutirá en primera instancia "el mecanismo para crear una nueva Constitución. Dentro de las fórmulas está la convención constituyente y la asamblea constituyente. Cada uno votará como corresponde y nosotros tenemos (sic) es la decisión de iniciar el proceso constituyente".

La Constitución chilena vigente es de 1980 y fue aprobada durante la dictadura militar de Augusto Pinochet y sometida a ratificación mediante un plebiscito el 11 de septiembre de 1980, habiendo sido promulgada el 21 de octubre del mismo año. Desde entonces ha sufrido varias modificaciones, pero todas han sido calificadas de “leves”.

La iniciativa de una nueva Constitución no es nueva ya que el 28 de abril de 2014 la entonces presidente Michelle Bachelet anunció que durante su gobierno Chile entraría en un proceso constituyente para cambiar la Constitución.

Como parte de este “proceso constituyente” se realizaron centenares de diálogos, encuentros y cabildos ciudadanos en que participaron miles de personas, pero el proyecto de una nueva Constitución al Congreso Nacional fue tardía por parte del gobierno de Bachelet y la iniciativa, al tomar posesión Sebastián Piñera, fue congelada.

En un análisis sobre este fracaso, el abogado José Aylwin, coordinador del Programa de Globalización y Derechos Humanos del Observatorio Ciudadano, hace referencia a la “trampa” de la Constitución vigente que no tiene prevista la conformación de una Asamblea Constituyente, lo que marca una diferencia entre un proceso institucionalizado, es decir, apegado a derecho, y un proceso en el que se legitima la nueva Constitución por voluntad popular. El institucionalizar el proceso de una nueva Constitución fue la trampa que Michelle Bachelet asumió durante su gestión.

Las recientes movilizaciones han puesto de manifiesto la necesidad de una nueva Constitución para Chile, un proyecto con el que el gobierno de Sebastián Piñera, incluyendo a los nuevos integrantes de su gabinete, parece no estar de acuerdo al insistir sobre un “camino institucional”, como lo remarcó este martes el nuevo ministro de la Secretaría General de la Presidencia de Chile, Felipe Ward.

Por lo pronto el proyecto parece haberse puesto en marcha en el Congreso chileno, con los obstáculos que deberá enfrentar porque la aprobación de la convocatoria a un plebiscito requiere de las dos terceras partes de los votos en ambas Cámaras. Así que ya veremos si logran lanzar la convocatoria al plebiscito este mismo año.

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