Detalle de una guitarra

 

En Nueva Zelanda, la Autoridad de Relaciones Laborales, ERA por sus siglas en inglés, falló a favor de un trabajador que fue despedido por haber tratado de comprar una guitarra de segunda mano que la empresa en que trabajaba había puesto a subasta.

Esa fue la razón, por lo menos, que el patrón, Metallic Sweeping Limited dio para el despido, aunque ERA ha encontrado que no hay razones legales que respalden el despido.

Metallic Sweeping Limited es una empresa de gestión y minimización de residuos en Blenheim, Nueva Zelanda, que también tiene una tienda de venta de artículos de segunda mano llamada Trade Me. Habiendo mudado su residencia desde Auckland, en marzo de 2017 Peter Grierson empezó a trabajar en la empresa como asistente de gerencia.

En junio 14 de 2018 fue despedido por una supuesta pérdida de confianza por haber quebrantado las reglas de la empresa al haber pedido a un colega que sacara de la subasta una guitarra de segunda mano que ya había recibido algunas ofertas, y que se la vendiera directamente, lo que no sucedió.

Peter Grierson decidió llevar su despido ante las autoridades laborales neozelandesas exponiendo que fue injustificado porque la razón que expusieron fue una excusa para silenciarlo cuando pidió que se le pagara todo el tiempo extra que había laborado.

De esta forma, el trabajador declaró que había trabajado seis días a la semana, hasta 60 hora por semana, trabajando de forma regular más de 10 horas al día. Incluso alegó que llegó a trabajar 20 días seguido sin descanso.

Cuando se enfermó no le pagaron los días que faltó, y el bono por desempeño no le fue pagado porque el periodo no fue cubierto completamente debido al despido.

El salario de Peter Grierson era de 55,000 dólares neozelandeses (US$ 35,000) por año más un bono de 500 (US$320) por desempeño. Pero cuando solicitó un aumento de salario por trabajar más de 50 horas a la semana, se lo negaron aduciendo que el sueldo era compensación suficiente por el tiempo trabajado.

Peter Grierson pidió el aumento a Recursos Humanos, pero en lugar de concederle la petición en mayo de 2018 fue suspendido por las acusaciones en su contra de mala conducta grave y en junio fue despedido. La causa fue el haber pedido que le vendieran la guitarra.

La autoridad laboral llegó a la conclusión que el patrón no explicó claramente cuales fueron las reglas que alegaron que Grierson había incumplido porque estas no estaban escritas en ningún lugar. Por tanto, concluir que pedir la guitarra era equivalente a una mala conducta grave fue injusto.

"No hubo reglas sobre una subasta que se divulgaran ni al señor Grierson ni a la Autoridad. Los términos y condiciones de Trade Me proporcionados a la Autoridad en la reunión de investigación no parecían respaldar que no fuera posible retirar algo listado ya que no fue a última hora de la subasta”, concluyó la autoridad laboral.

Sobre la supuesta pérdida de confianza que hubo después de que Peter Grierson discutiera sus preocupaciones sobre su contrato y horas laboradas, la autoridad laboral señaló que esas conversaciones habían sido privadas y que un patrón justo y razonable no habría concluido que el efecto de estas conversaciones resultara en un despido sumario.

De esta forma, se ordenó a Metallic Sweeping a pagar a su exempleado 19,800 dólares (US$12,500) como compensación, más 1,973 (US$1,255) por salarios caídos.

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