La elefanta Happy

 

La organización Non Human Rights Project (NHRP, Proyecto Derechos No Humanos) ésta defendiendo en tribunales otro caso para que se reconozcan derechos no humanos a los animales. En este caso se trata de una elefante llamada Happy que lleva en el zoológico del Bronx, en Nueva York, más de 40 años. NHPR alegan que la elefante esta está siendo retenida por el zoológico "ilegalmente" debido a su personalidad.

NHRP presentó en hace casi un año una petición para una orden judicial de hábeas corpus en la Corte Suprema de Nueva York, condado de Orleans, que exige el reconocimiento de la persona jurídica de Happy y su derecho fundamental a la libertad corporal, así como su transferencia a un santuario de elefantes.

La organización busca crear el precedente de que, con base en la evidencia científica existente que demuestra que los grandes simios, delfines y elefantes tienen capacidades cognitivas complejas como la conciencia de sí mismo y autonomía, pueden ser reconocidos legalmente, teniendo en consecuencia “derecho a los derechos legales básicos tales como la libertad y la integridad corporal”, pero no ha tenido éxito para invocar el hábeas corpus, el derecho a evitar la detención ilegal.

En el caso de unos chimpancés, el tribunal reconoció que comparten muchas características fundamentales de los humanos, pero que no se les puede considerar con personalidad jurídica, poniendo como ejemplo que sería difícil responsabilizarles por un delito. En agosto, un tribunal de Connecticut decidió de manera similar que tres elefantes, Beulah, Minnie y Karen, no podían considerarse personas.

El pasado lunes tuvieron su primera audiencia oral ante el alto tribunal. El caso de Happy tiene una característica adicional, que es que tiene la facultad de reconocerse a sí mismo, ya que existe evidencia de un experimento en el que la elefante se reconoció en un espejo. El elefante de 47 años ha pasado casi toda su vida confinada a un acre en el zoológico del Bronx después de ser capturada junto con otros seis elefantes cuando eran cachorros. Happy ésta sola desde 2002 y no se lleva nada bien con dos elefantes más que tiene el zoológico, Maxine y Patty.

En audiencia oral, la juez Alison Tuitt cuestionó si trasladar a Happy a un santuario más grande en California que tenga otros elefantes "¿No sería eso como una prisión más grande?”. "Eso es un poco como decir que la Tierra es una prisión", respondió el representante de NHRP. Los dos se enfrascaron también en un debate no concluyente sobre si un perro guía también tiene personalidad jurídica.

Durante un largo testimonio, Steven Wise abogado y fundador de NHPR, comparó la situación de Happy con la difícil situación de los esclavos en los EE. UU., a los que en aquella época no se les consideraba completamente humanos, y señaló cómo un río en Nueva Zelanda y una porción colombiana de la selva amazónica han recibido derechos humanos. "Ella es un elefante deprimida", dijo Wise "Está siendo dañada todos los días".

La Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés), que dirige el Zoológico del Bronx, rechaza firmemente cualquier noción de que Happy esté angustiada o maltratada. Jim Breheny, el director del zoológico, calificó la demanda de "ridícula" y dijo que el Proyecto de Derechos No Humanos está "explotando a los elefantes del zoológico del Bronx para promover su propia causa".

WCS dijo que Happy no se mantiene aislada dado que tiene contacto táctil con Patty a través de una barrera, para asegurarse de que ninguno de los elefantes resulte herido. La organización conservacionista dijo que Happy se siente cómoda con sus cuidadores y es probable que otros elefantes la intimiden si la trasladan. El zoológico se ha negado a agregar elefantes adicionales durante la última década.

"Sería irresponsable y arriesgado para el bienestar de Happy que nos inclináramos ante voces externas desinformadas con agendas políticas", dijo el portavoz de WCS.

Las encuestas a estadounidenses han demostrado un fuerte apoyo para otorgar a los animales los mismos derechos que a los humanos, con el concepto también respaldado por algunos filósofos que argumentan que los animales tienen una posición moral y no deben considerarse simplemente como propiedad.

Sin embargo, los tribunales de los Estados Unidos no están de acuerdo y los críticos han afirmado las consecuencias involuntarias de la personalidad animal, como la posible erosión de los derechos de las personas discapacitadas y las dificultades para definir qué animales merecen derechos y quién habla por ellos.

El caso de Happy continuará en enero.

Imagen de https://life.gomcgill.com

Más información theguardian.com

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