Niño sentado en ruinas en Aleppo, Siria

 

El pasado 16 de octubre, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, publicó en el periódico oficial del gobierno un decreto en el que revoca la declaración de la ex Unión Soviética que acompañó en 1989 a la adopción de los Protocolos adiciones de los Convenios de Ginebra de 1949.

Al día siguiente, envió al poder legislativo una iniciativa de ley para la aprobación del retiro de Rusia del Protocolo I de los mencionados Convenios de Ginebra que contiene disposiciones en materia de protección de víctimas en conflictos internacionales.

El sitio web del Comité de la Cruz Roja Internacional explica que los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales son tratados internacionales que contienen las principales normas destinadas a limitar la barbarie de la guerra. “Son la piedra angular del derecho internacional humanitario, es decir el conjunto de normas jurídicas que regulan las formas en que se pueden librar los conflictos armados y que intentan limitar los efectos de éstos. Protegen especialmente a las personas que no participan en las hostilidades (civiles, personal sanitario, miembros de organizaciones humanitarias) y a los que ya no pueden seguir participando en las hostilidades (heridos, enfermos, náufragos, prisioneros de guerra).”

Son cuatro los documentos que en conjunto conforman lo que se conoce como Convenios o Convención de Ginebra, y fueron establecidos en 1949. En su orden, los documentos protegen durante la guerra, internas o internacionales, a los heridos y los enfermos de las fuerzas armadas en campaña; a los heridos, los enfermos y los náufragos de las fuerzas armadas en el mar; a los prisioneros de guerra; y, a las personas civiles, incluso en los territorios ocupados.

En 1977 se aprobaron dos Protocolos adicionales que refuerzan la protección a las víctimas. El primero en conflictos internacionales y el segundo en conflictos internos. En 2005 se aprobó un tercer Protocolo adicional.

Citando “circunstancias excepcionales que afectan los intereses de Rusia y que requieren de acción urgente”, el presidente Putin pide que su país denuncie el Protocolo I, es decir, que abandone sus postulados.

Además, expone en las motivaciones que la comisión establecida en el citado documento es prácticamente es inoperativa y que Rusia, pese a la contribución monetaria anual que hace, no tiene representación.

“Adicionalmente, en el actual ambiente internacional, los riesgos de abuso de los poderes de la comisión para propósitos políticos por estados inescrupulosos se están incrementando significativamente”, se lee en la iniciativa.

La iniciativa fue presentada a la Duma del Estado, Cámara Baja del poder legislativo, donde se espera que sea aprobada sin mayor oposición ya que está conformada por mayoría de partidos que apoyan a Vladimir Putin.

El escenario internacional está cambiando y los está haciendo rápidamente y, a veces, sigilosamente. Derechos, es instituciones, que teníamos como asegurados, están demostrando ser cada vez más frágiles por lo que es momento de empezar a prestar atención a estas señales.

Cabe señalar que Estados Unidos firmó, pero no ratificó este Protocolo. Es un país que, hay que recordar, no se compromete legalmente con tratados internacionales.

Más información themoscowtimes.com / icrc.org

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