Suprema Corte de los Estados Unidos

 

Entre los casos que la Suprema Corte de los Estados Unidos revisará, está el que se refiere a la definición de “sexo” conforme con el Título VII de la Ley de Derechos Civiles que protege en contra de la discriminación.

Se trata de tres diferentes demandas en las que la esencia es la misma: si la mencionada ley de derechos civiles protege a las personas de ser discriminadas por género y orientación sexual, toda vez que el texto de ley se refiere en exclusivo a evitar la discriminación por razón de raza, color, religión, sexo o nacionalidad. Así, las demandas, dos presentadas por hombres homosexuales y una por una mujer transexual, versan sobre la discriminación en el empleo por género o por orientación sexual.

Cuando la Suprema Corte de los Estados analiza los casos que va a revisar, un promedio de 80 de entre 7,000 y 8,000 peticiones, por lo menos cuatro integrantes de los nueve que la conforman deben votar a favor. En este caso, ese mínimo de magistrados se logró con aquellos que consideraron que el caso no se trata de facultades legislativas y que los tribunales tienen injerencia en el asunto.

En contra se manifestó el magistrado Samuel Alito quien opinó que desde que la citada ley fue promulgada en 1964 el Congreso ha tenido la oportunidad de reformarla para extender las protecciones debido a género u orientación sexual, pero que no ha querido hacerlo. Por tanto, opinó, de fallar la Corte que se deben extender las protecciones, “estaríamos actuando exactamente como una legislatura”.

A este punto de vista se opuso la magistra Ruth Bader Ginsburg, quien dijo que en 1964 el Congreso tampoco consideró incluir en la ley la protección en contra del acoso sexual y que han sido los tribunales los que han fallado para que quede incluido.

También a favor de escuchar el caso se manifestó la magistrada Sonia Sotomayor quien preguntó: “¿En qué punto un tribunal continúa permitiendo la discriminación nociva? No podemos negar que los homosexuales están siendo despedidos solo por quienes son".

Las demandas que dan origen a esta petición son posteriores a una que se presentó en 2014 en contra de la tienda departamental Saks Fifth Avenue por una empleada transgénero que dijo haber sido discriminada por su jefe quien constantemente se refería a ella como señor, le ordenaba usar el baño de hombres y cambiar su apariencia a una más masculina.

La respuesta inicial de Saks a esta demanda fue pedir que se desechara bajo el argumento de que la peticionaria había presentado su acción por discriminación por sexo, pero que bajo el Título VII de la ley “los transexuales no son una clase protegida” y la transexualidad no estaba incluida en la definición de sexo.

Por este caso se ejerció una fuerte presión social sobre la tienda que llevó a que retirara la moción para desechar el caso y al final aceptó un acuerdo “amigable”. Pese a no haber llegado a una conclusión judicial, dio origen a varios cambios, como la revisión que el entonces fiscal general de Nueva York, Eric Schneiderman, ordenó sobre el comportamiento de Saks respecto de sus empleados transgénero, incluido el acoso y el procedimiento que se seguía cuando había una queja de este tipo.

Ya veremos qué termina decidiendo la Suprema Corte sobre el asunto, aunque por la actual configuración de esta, el resultado no se ve muy auspicioso.

Más información thefashionlaw.com

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total concediendo crédito a miabogadoenlinea.net