Mural en Derry, Irlanda del Norte

 

Este lunes el Tribunal Superior de Belfast, Irlanda del Norte, Reino Unido, falló a favor del gobierno británico al concluir que las personas de Irlanda del Norte, aunque se identifiquen como irlandesas, son legalmente ciudadanos británicos salvo que haya solicitado cambio de nacionalidad.

Se trata de un complicado caso que involucra los acuerdos de paz alcanzados en 1998 conocidos como Acuerdos del Belfast o del Viernes Santo respecto de la pacificación de Irlanda del Norte. Entre otras muchas cosas, en este acuerdo se reconoció el derecho a “las personas de Irlanda del Norte” de identificarse como irlandesas o británicas y tener nacionalidad británica, irlandesa o ambas. Por personas de Irlanda del Norte se entiende a aquellas personas nacidas en Irlanda del Norte de por lo menos un progenitor con ciudadanía británica o irlandesa o con derecho de residencia en Irlanda del Norte sin restricciones.

El caso que se decidió en apelaciones fue presentado por Emma DeSouza, nacida en Derry, Irlanda del Norte, quien en 2015 presentó solicitud del permiso de residencia de su esposo nacido en los Estados Unidos. En la solicitud ella se presentó como irlandesa, con pasaporte irlandés.

La petición fue rechazada por la secretaría de asuntos interiores, Home Office, porque concluyen que conforme con la Ley de Nacionalidad Británica de 1981 ella es ciudadana británica y no irlandesa, aunque nunca haya tenido pasaporte británico. Así, se pidió al esposo que solicitara la residencia conforme con las estrictas medidas de inmigración establecidas en la ley del Reino Unido o que ella renunciara a la nacionalidad británica.

Emma DeSouza, quien dice ser irlandesa y haberse identificado siempre como irlandesa, llevó el asunto ante los tribunales. En febrero de 2018 un tribunal de Belfast falló a su favor: “Según los términos del Acuerdo de Viernes Santo, las personas de Irlanda del Norte están en una posición única dentro del Reino Unido. Los gobiernos británico e irlandés reconocieron el derecho de nacimiento de toda la gente de Irlanda del Norte para identificarse como irlandeses o británicos, o ambos".

Home Office presentó solicitud para apelar la decisión, señalando que el tribunal de primera instancia había cometido un “erro fundamental y enorme”. Este error es que el Parlamento británico no incorporó todos los acuerdos del Viernes Santo en la ley nacional y, por tanto, Emma DeSouza es ciudadana británica con fundamento en la Ley de Nacionalidad Británica de 1981, previa a los acuerdos. La dependencia de gobierno alegó que ella no estaba “ejerciendo sus derechos derivados del tratado” y, por tanto, no presentó solicitud como ciudadana de la Zona Económica Europea, sino como británica.

El Tribunal Superior de Belfast, conformado por los magistrados Lane y Rintoul, falló a favor del gobierno británico, concluyendo que “como una cuestión de derecho, la señora DeSouza es, en el momento actual una ciudadana británica”.

Los magistrados establecieron que “nada en su decisión presentaba la cuestión sobre la importancia y significado constitucional pasado y continuo del Acuerdo de Belfast [Acuerdo del Viernes Santo] para las personas de Irlanda y del Reino Unido”. Pero encontraron que la firma de un acuerdo internacional no se convierte en ley en el Reino Unido.

“Es bastante simple, un tratado no es parte de la ley inglesa salvo y hasta que sea incorporada a la ley por legislación”, por lo que nadie puede argumentar la obtención de derechos derivado de la firma de un tratado internacional.

En este sentido, corresponde al Parlamento incorporar los Acuerdos de Belfast de nacionalidad e identidad a la Ley de Nacionalidad Británica ya que la ley en la que se incorporaron la mayoría de los pactos del Acuerdo de Belfast, Ley de Irlanda del Norte de 1998, no incluye lo relativo a la autoidentificación ni nacionalidad.

La decisión, por supuesto, ha puesto en serias dudas la legitimidad de los Acuerdos de Belfast en el Reino Unido en un momento particularmente difícil que se presenta con su salida de la Unión Económica.

Sobre el fallo, Home Office manifestó: “Home Office está absolutamente comprometido en mantener los Acuerdos de Belfast (Viernes Santo). Respetamos el derecho de las personas de Irlanda del Norte de elegir identificarse como británicos o irlandeses y su derecho de tener ciudadanía británica, irlandesa o ambas.

Estamos satisfechos de que el Tribunal Superior esté de acuerdo en que la ley de nacionalidad del Reino Unido es consistente con el Acuerdo de Belfast”.

Emma DeSouza, por su parte, ha prometido que seguirá luchando por sus derechos derivados del Acuerdo de Belfast y de identificarse como irlandesa sin renunciar a la ciudadanía británica.

Más información theguardian.com

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