Reja con cadena y candado

 

En Nueva Zelanda, un joven de 20 años fue sentenciado a 11 meses de arresto domiciliario por la violación de una mujer mientras dormía, cuando entró a su habitación en un campus universitario.

La decisión fue tomada en la Corte de Distrito de Christchurch, Nueva Zelanda, el pasado 4 de octubre respecto de Henry Hamish Millar encontrado de culpable de violación ocurrida en julio de 2018 cuando él tenía 18 años. El veredicto fue unánime.

Según se conoció en el tribunal, Millar conoció a su víctima en una reunión de amigos en un hotel de la ciudad. Intercambiaron algunas palabras y luego ella se fue a su habitación en las instalaciones de la universidad Lincoln.

Millar y algunos amigos pasaron a ver cómo se encontraba la víctima quien dijo estar cansada y mareada. Se despidieron, pero al poco rato regresó Millar quien entró al cuarto y agredió sexualmente a la estudiante mientras dormía.

Durante el proceso se leyó una declaración escrita por la víctima quien describió en angustiosas palabras su experiencia diciendo que su vida se convirtió en “un infierno en vida” desde que descubrió a Millar encima de ella teniendo relaciones sexuales.

“No hay palabras para describir las emociones que me han atravesado desde ese momento”, declaró la joven diciendo que a partir del ataque perdió su confianza, inocencia y autorrespeto. “Algo en mi estaba diferente, estaba rota”. Desde el ataque ha estado acudiendo a sesiones de apoyo psicológico.

Al dictar sentencia, la juez Jane Farish dijo que, aunque había considerado una sanción de prisión, tomó la decisión considerando la edad, buena conducta previa y su disposición de Millar a involucrarse en actos de justicia restaurativa.

La juez señaló también que Millar no había “mostrado señales visibles de remordimiento”, pero que existían “señales tempranas de comprensión de la extensión del daño”.

Llorando y temblando, Millar escuchó cuando la juez dictó la sentencia de 11 meses de prisión domiciliaria más 300 horas de trabajo comunitario. Además, Millar deberá pagar 10,000 dólares neozelandeses a su víctima por el daño emocional que le ocasionó y acudir a sesiones psicológicas que serán pagadas por él y no por el estado. Estas sesiones ocurrirán hasta que se considere que ya no representa un daño para los demás.

Presentar una acusación por violación no es fácil para la víctima porque pese a todas las reformas que se han hecho en varias legislaciones del mundo para que sea más sencillo el proceso, suele presentar graves obstáculos para las víctimas. De ahí que el porcentaje de condenas respecto de denuncias es muy bajo, casi siempre de menos del 10 por ciento. Si estos procesos se basan en la palabra de la víctima frente a la de su agresor, los casos que llegan a tribunales suelen ser muy pocos porque las fiscalías suelen no presentar casos en “acusaciones débiles” y generalmente se sigue pensando en función del daño que una acusación por agresión sexual hace a quien presuntamente la cometió y no el daño permanente que se hace a la víctima.

Así que cada condena es importante no sólo para la víctima de la violación en lo particular, sino para quienes han sufrido estos abusos y buscan que se haga justicia.

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