Candice van der Merwe y su padre en 2016

 

En un reportaje publicado este lunes por The New York Times trascendió que el actual primer ministro libanés, Saad Hariri, obsequió casi 16 millones de dólares a una modelo sudafricana a la que conoció en un exclusivo hotel en Seychelles y con quien sostuvo una relación amorosa. El generoso regalo fue objeto, sin embargo, de una investigación fiscal y de una demanda de la modelo a la autoridad recaudadora sudafricana.

La historia ha trascendido gracias a la documentación legal a la que investigadores del New York Times han tenido acceso, respecto de la demanda presentada por la modelo de 26 años Candice van der Merwe en contra de la autoridad de recaudación de impuestos de Sudáfrica, SARS por sus siglas en inglés, en la que acusa a la autoridad de haberle ocasionado un daño a su reputación y de haberle hecho perder ingresos por el rompimiento de la relación con el primer ministro libanés.

La historia empieza en 2013 cuando Candice, entonces de 19 años, trabajaba con la agencia de modelaje Ice Models, la que la envió al exclusivo resort en las Seychelles The Plantation, que, según la modelo sudafricana, es un lugar donde los más ricos pueden relajarse. La modelo explica en la demanda que la presencia de modelos en el resort es para darle un toque de exclusividad y glamur, pero para que haya privacidad, al llegar a ellas se les quita el pasaporte y el teléfono celular. (Probablemente este exclusivo lugar deba ser objeto también de una investigación).

En el hotel conoció a Saad Hariri, de 49 años, segundo hijo del primer ministro libanés Rafic Hariri asesinado en febrero de 2005, y que en 2018 presentó desde Arabia Saudita su renuncia al cargo, para días después reaparecer y retirar la renuncia. En ese entonces, Hariri se dedicaba a la administración de los negocios de la familia y a la dirigencia del partido político Movimiento Futuro con el que asumió la primera magistratura de El Líbano en 2016.

Candice van der Merwe explica que, con motivo de la relación, Hariri le depositó en su cuenta casi 16 millones de dólares, además de haberle regalado dos autos, un Audi R8 y una Range Rover Evoque, los que ella le dijo que eran sus favoritos.

El regalo en efectivo llamó la atención del SARS que empezó a investigar su procedencia partiendo de la suposición de que el dinero en realidad no era de ella sino de su padre, Gary van der Merwe, un empresario que estaba siendo investigado por evasión fiscal.

Explicando la procedencia de ese dinero, Candice van der Merwe dijo que se trataba de una donación derivada de una relación de “novio/novia”. En Sudáfrica las donaciones hechas por extranjeros no son objeto de impuestos, así que, en teoría, ella no debía pagar impuestos por este dinero. Sin embargo, para dar por terminada la investigación, en 2016 firmó un acuerdo con la oficina de impuestos en la que accedió pagar 44 millones de rands, casi 3 millones de dólares, y el ingreso se calificó como “otros ingresos”.

En diciembre de 2018 la modelo anunció que demandaría al SARS por pérdida de reputación y la base de su argumentación es que la oficina de impuestos conocía que el dinero era producto de una donación, pero que no lo esclareció lo que le ocasionó gran daño.

“La relación de la demandante con el señor Hariri terminó lo que resultó en la pérdida de beneficios financieros que pudo haber acumulado de la relación si se hubiera permitido que persistiera sin interferencia”, declaró su abogado, Tim Dunn, en una carta enviada al ministro de finanzas de Sudáfrica, Tito Mboweni, en la que anunciaron la intención de demandar por mil millones de rands, 65 millones de dólares.

La modelo declara que derivado de la investigación, la relación con su padre se distanció y que su carrera de modelo ha quedado estancada de tal forma que no ha podido recibir ingresos suficientes ejerciendo como tal. Además, expone que fue humillante haber tenido que pedir dinero de un curador cuando los fondos fueron congelados durante la investigación, siendo dinero que necesitaba para pagar a los cuatro empleados del servicio doméstico, dos jardineros y a los empleados de seguridad, de las casas que compró en Ciudad del Cabo con el regalo de Hariri.

Si bien nada ilegal parece derivar del regalo de Hariri, la noticia ha enfurecido a los libaneses que están sumidos en una crisis económica lo que los ha llevado a protestar acusando a las autoridades de corrupción.

Ya veremos cómo se libra Hariri de la crítica de la opinión pública de su país (y de su familia), por esta costosa aventura, y qué deciden los tribunales sudafricanos respecto de la demanda de Candice van der Merwe en contra del estado.

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