Mazo judicial y birrete

 

Este miércoles 11 de septiembre, un tribunal en La Haya, Países Bajos, absolvió a una médica que había sido imputada por homicidio al haber proporcionado medicamentos letales a una paciente con demencia.

En este caso, la mujer que murió en 2016 a los 74 años había declarado cuatro años antes de su muerte que deseaba morir antes que ser ingresada a un centro de salud para personas con demencia.

La fiscalía acusó a la médica que supervisó el procedimiento de no haber cumplido con los estrictos protocolos establecidos en la ley porque no discutió suficientemente con la paciente sobre la eutanasia ni sobre las opciones de mantenerse con vida. Recurrían, además, que la doctora le hubiera puesto un sedante en el café para calmarla. Aunque se le acusaba de homicidio, la fiscalía pidió que, en caso de ser encontrada culpable, no se le impusiera ninguna sanción.

El caso revistió mucha importancia porque fue la primera vez que se llevó a los tribunales la aplicación de la eutanasia. En los Países Bajos la eutanasia es legal y está regulada en la Ley de Terminación de Vida a Petición y Suicidio Asistido. Esta ley dispone que cualquier médico puede llevar a cabo la eutanasia cumpliendo varios requisitos, los más importantes, quizá, son que la petición sea realizada libre y voluntariamente por el paciente, no por sus familiares, y que se trate de una condición médica muy difícil de soportar, incluidas las enfermedades mentales.

Durante el proceso judicial, la hija de la paciente de 74 años escribió una carta en la que declaró que la médica había ayudado a su madre a salir de la prisión mental en la que estaba, no adjudicándole responsabilidad.

El tribunal estuvo de acuerdo con que los procedimientos se habían llevado de forma correcta y señaló que dado el estado de demencia profundo de la paciente no tenía caso volver a discutir el procedimiento con ella. Además, la administración de un sedante en el café fue para tenerla lo más cómoda posible y su administración se hizo con el pleno conocimiento de la familia.

A partir de esta decisión judicial, Jacob Kohnstamm, presidente del organismo que supervisa los casos de eutanasia dijo que el tribunal había sido claro: “No mires sólo a la letra de la ley sino a la historia del paciente”.

Por su parte, la doctora Constance de Vries que trabaja en una clínica que ayuda a personas que han solicitado la eutanasia y su médico la ha negado, declaró que la decisión del tribunal puede ayudar en los casos de las personas que ya no son capaces de expresar sus deseos de morir.

“Esto significa que la eutanasia ya no es imposible para pacientes en estas situaciones”, declaró a los medios y agregó que una declaración de voluntad anticipada “es algo a lo que tú y tus familiares pueden recurrir porque dice algo sobre lo que pensaba el paciente de las cosas antes de enfermar”. El problema es que estas declaraciones deben ser actualizadas o pierden vigencia como lo denunció el año pasado el médico familiar Matthijs van Wijmen.

Desde que la eutanasia se legalizó en Países Bajos en 2002 no han cesado de haber controversias sobre el tema, como el surgimiento de una organización que ha encontrado la forma de evadir la ley y promover la eutanasia recomendando el consumo de ciertas sustancias. Siguiendo sus consejos, una joven de 19 años falleció en 2018.

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