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La Corte Suprema de Justicia de la República del Perú concluyó que es posible despedir justificadamente a un trabajador si este agrede a otros compañeros de trabajo o a trabajadores de otros centros de trabajo en “eventos de camaradería” que se realizan fuera del centro de labores y de la jornada laboral.

En el caso, durante un evento de confraternidad organizado por una empresa en 2013, específicamente un encuentro deportivo, un trabajador con cargo de “Gestor Comercial” participó en una riña con personal de una de las empresas asistentes a la reunión.

La empresa organizadora del evento despidió a ese trabajador, teniendo en cuenta que según el Reglamento Interno de Trabajo, todo trabajador tiene la obligación de conocer, acatar y cumplir las directivas de la empresa y tratar cortésmente a los clientes y a toda persona que tenga relación alguna con ella.

En las distintas instancias, los tribunales dieron la razón al trabajador, argumentando que no se acreditó que haya sido el trabajador quien protagonizó la trifulca o que haya sido la persona que inició el incidente y que el Reglamento Interno que fundamenta el despido contenía disposiciones muy generales.

El caso llegó a la Segunda Sala Constitucional y Social Transitoria de la Corte Suprema que concluyó que se justifica que una empresa que organiza reuniones con sus clientes para reforzar los lazos comerciales y de confraternidad, regule y exija conductas adecuadas a sus trabajadores, así como el cumplimiento de parámetros de convivencia y camaradería.

La sentencia establece que, conforme a los hechos relacionados con la “pelea”, aunque no se concluyó con exactitud “quien inició la pelea”, ello no significa que esté descartada la participación del trabajador, misma que fue reconocida en la propia declaración del demandante.

El alto tribunal destaca que la condición de “Gestor comercial de empresa”, implica obligaciones “encaminadas a un accionar diligente, mesurado y prudente en su actuar con clientes y terceros; por ello, esta Sala Suprema considera que es totalmente reprochable su reacción ante los hechos…, debido a que como lo ha señalado el Testigo…, es evidente su participación cuando señala que el accionante se encontraba muy ofuscado y violento e incluso ensangrentado en su ropa y parte de su cuerpo”.

“En concreto, independientemente de que haya sido el ofensor u ofendido, el demandante no actuó con la sindéresis, cordura, templanza, prudencia y tolerancia que los hechos demandaban; pues en lugar de minimizar y apaciguar los hechos se enfrentó y agravó los mismos, buscando la continuación de la riña con dos trabajadores de una empresa cliente de la empresa demandada” describe la resolución.

La Corte Suprema considera que el incidente no se presentó en un evento social ajeno a la relación de trabajo, sino que fue un encuentro convocado y realizado por la empresa, al cual inclusive la asistencia era obligatoria, por lo que la empresa “cuenta con plena legitimidad en su esfera de actuación a fin de regular y exigir conductas adecuadas de sus trabajadores con sus clientes y que se realicen dentro de los parámetros de convivencia y camaradería permitidos”

En este contexto para el alto tribunal es evidente que la conducta del trabajador es una violación al Reglamento Interno de Trabajo. “Si bien en este caso los actos de agresión no se realizaron en las instalaciones de la empresa ni en la jornada laboral, el deber de buena fe laboral tendría eficacia en estas reuniones más aún porque de por medio está la representación de la empresa”.

Por lo que negó la reinstalación del trabajador.

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