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Categoría: El Derecho y la Actualidad
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Carril de ciclistas

 

En Inglaterra, un hombre de 69 años fue condenado a seis meses de prisión por haber agredido a un ciclista adolescente en un arranque de enojo tras el volante. Otro incidente que nos alerta sobre las consecuencias de exabruptos en el tráfico.

Los hechos ocurrieron el pasado mes de octubre en Bury, Gran Manchester, Inglaterra, cuando Morgan Berry, entonces de 17 años, se colocó enfrente de la Gran Cherokee de Michael Hanley en un semáforo. Esta acción disgustó sobremanera al hombre de tal forma que empezó a golpear con su defensa la rueda trasera de la bicicleta de montaña de Morgan. Cuando la luz del semáforo se puso verde ambos avanzaron, pero Hanley repetidamente le tocó el claxon al adolescente y empezó a “echar luces”. Finalmente, Morgan decidió ir por un camino de terracería para escapar de la persecución y ahí lo siguió Michael Hanley. Cuando Morgan cayó de su bicicleta el jeep lo alcanzó y un furioso Hanley salió del vehículo y empezó a gritar al adolescente que estaba en el suelo lastimado. Cuando un motorista pasó, Hanley le dijo que el ciclista estaba moviéndose por todo el camino como disculpa a sus actos. Acto seguido agarró al asustado adolescente de la camiseta y lo golpeó en la cara. De regreso a su auto golpeó su propio espejo retrovisor como parte del berrinche, arrancó su auto y se marchó.

Michael Hanley, constructor, fue procesado por conducción peligrosa de un vehículo y agresión y sentenciado por el juez John Edwards a seis meses de prisión, además de que le fue retirada la licencia de conducción durante 15 meses.

Como parte de su defensa, la abogada Stephanie Varle dijo que su cliente padecía diabetes tipo 2 y que durante el incidente había tenida una baja de azúcar lo que pudo haber hecho su comportamiento “impredecible”. Concluyó que había sido un momento de “locura”.

“Los ciclistas tienen derecho a compartir el camino con los conductores. Lo que sea que lo haya llevado a ese estado está más allá de mí: un torrente de sangre en la cabeza” dijo el juez Edwards a Hanley que con lágrimas escuchaba la sentencia.

Sobre la declaración de Hanley de que había sido hostigado en redes sociales después de que su ataque fue hecho público, el juez le dijo: “El hecho es que usted llevó la atención a usted por sus acciones, su arrogancia y su propia estupidez. Algunas veces los ciclistas son correctamente criticados por la forma en que se conducen sobre sus bicicletas, pero ni un punto de critica se podía hacer sobre Morgan Berry a ese respecto.

“Usted es un hombre maduro de casi 70 años y es suficientemente mayor para conocer mejor. En las manos equivocadas un auto es un arma y eso fue esa tarde. Su comportamiento fue grosero, altamente agresivo y extremadamente peligroso.

“Si Morgan Berry rayó su vehículo es irrelevante. Usted se decepcionó. Decepcionó a aquellos que lo admiraban y se preocupan por usted. Su comportamiento en ese camino de terracería disipa la mentira de que usted lo siguió para obtener sus datos. Usted lo tiró de la bicicleta y lo agredió. Tengo en mente su remordimiento y responsabilidades, pero incidentes como este sólo pueden resultar en detención inmediata”, concluyó el juez.

En los últimos años hemos sido testigos en México de numerosos casos de ataques y agresiones que ocurren tras un incidente de tráfico y que tienen resultados trágicos algunas veces. Quizá es producto del gran enojo y malestar en que vivimos, pero notas como esta y como el proceso que se sigue en Florida en contra del actor mexicano Pablo Lyle por homicidio tras un incidente de tráfico, nos deberían alertar de que no hay enojo sano y que dejarnos llevar por ese momento de “locura” puede tener un costo muy alto a la libertad personal.

Más información theguardian.com

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