Reja con cadena y candado

 

Casi cuarenta años después de haber cometido el crimen, el violador de una joven de 22 años ha sido sentenciado a prisión en un tribunal de Sídney. Se trata de Wayne Andrew Rae Duck, un australiano de 64 años que logró escapar de la justicia cuando iba a ser procesado en 1984.

Los hechos trágicos ocurrieron en 1981 en Sídney, Australia, cuando en un bar y mediante un amigo en común conoció a su víctima, entonces de 22 años. Después de haber departido durante varias horas, él se ofreció a llevarla a su departamento, pero en su lugar detuvo el auto en un paraje solitario, le apuntó con una pistola y la violó repetidamente, todo mientras la amenazaba con el arma.

En un momento ella le dijo que tenía que ir al baño y él la dejó ir a los arbustos. Cuando un auto se aproximó ella salió pidiendo ayuda, pero el la atrapó y volvió a apuntar el arma a su cuello. Ella logró escapar, subir a un taxi que pasaba y huir del sitio. El taxista y sus dos pasajeros la llevaron inmediatamente a la estación de policía en donde ella presentó la denuncia.

El juicio estaba programado para iniciar el 16 de abril de 1984, pero un día antes Duck obtuvo una fianza y huyó de Sídney. Estuvo prófugo hasta el 4 de abril de 2018 cuando fue capturado en Victoria.

En diciembre de 2017, antes de la captura, su víctima falleció.

En mayo de este año, el sujeto se declaró culpable de un cargo de violación y de un cargo de agresión, pero dijo no recordar haber cometido el delito.

Durante el proceso ante la juez Nicole Norman, prestó testimonio la psicóloga forense Emma Hubner quien dijo que cree que el delito fue de oportunidad y que le dio al agresor un sentido de poder y control.

La fiscal del caso, Sally Traynor replicó que era “igualmente posible que fuera un hombre borracho y misógino que pensó que podía hacer lo que quisiera a una mujer”. Además, dijo que era increíble que el procesado dijera no recordar haber cometido un crimen tan atroz.

El abogado de la defensa Peter Williams no rebatió los cargos ni la gravedad del delito y en su lugar argumentó la mala salud de su defendido y que las posibilidades de que reincidiera eran pocas. Esto pese a que en la corte se conoció que en 1991 Duck estuvo involucrado en otro delito sexual en Victoria.

Para la juez Norman, el hecho de que la víctima hubiera fallecido fue significativo al momento de dictar sentencia. El procesado ha vivido “lo que se puede considerar los mejores años de su vida” en libertad, dijo, mientras su víctima, una “completa extraña”, no pudo cerrar este doloroso capítulo de su vida. “Ella no supo cuando, o si su agresor sería encontrado y arrestado”, agregó la juez.

Duck fue condenado a un máximo de 14 años y 8 meses tras las rejas sin posibilidad de salir bajo palabra antes de cumplir 7 años 7 meses en prisión, lo que significa que será hasta 2025 cuando pueda solicitar su liberación anticipada.

Algunas veces la justicia tarda en llegar, pero como se aprecia en esta situación, llega.

Más información smh.com.au

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