Bandera del orgullo gay

 

Esta semana se están escuchando diversos testimonios en la Asamblea Nacional de Francia de personas de la comunidad LGBTQ respecto de las llamadas “terapias de conversión” que prometen cambiar la orientación sexual de las personas hacia la heterosexualidad. Lo anterior como parte de la revisión de una iniciativa de ley que pretende prohibir este tipo de prácticas.

La iniciativa, que parte de una petición ciudadana firmada por más de 92,000 personas, ha sido presentada por Bastien Lachaud, del partido de izquierda France Insoumise y Laurence Vanceunebrock-Mialon, de La République en Marche (LREM), partido del presidente Emmanuel Macron.

Los legisladores esperan enviar al pleno una iniciativa de ley a principios de 2020 en la que se prohíba cualquier practica que altere la salud mental o física de una persona por razón de su orientación sexual, lo que se podría castigar con hasta dos años de prisión y una multa de hasta 30,000 euros, según información obtenida por France Inter.

La magnitud del problema de estas terapias no ha sido totalmente dimensionada en Francia porque en ese país se promocionan como internados o seminarios religiosos y si bien no se usan terapias de electroshock ni inyecciones de hormonas, como en Estados Unidos, organizaciones LGBTQ han estado alertando de los daños psicológicos que estas terapias generan particularmente en los más jóvenes.

En Francia, estos “seminarios” son ofrecidos primordialmente por organizaciones cristianas evangélicas de las que se han identificado dos: Courage y Torrentes de Vida. Así, en su sitio web esta última iglesia ofrece por 300 euros una semana de “restauración”, es decir, de un programa “que ayuda a los cristianos homosexuales que se sienten incómodos con su identidad para encontrar recursos en Jesús”.

Si bien la iniciativa de ley ha generado mucha simpatía de varias organizaciones LGBTQ, hay quienes señalan que no es necesaria porque las leyes vigentes en Francia prohíben y castigan este tipo de prácticas.

Jimmy Charruau, doctor en derecho público, escribió en un artículo publicado en Libération que la ley francesa ya prohíbe “actos de barbarie, violencia [y] acoso moral”, siendo esta una disposición que desde ahora puede ser usada para prohibir estos tratamientos y proteger a las víctimas de estos grupos religiosos.

En Europa Malta fue el primer país en prohibir las terapias de conversión a homosexuales que en 2016 aprobó la Ley de Afirmación Sexual, Identidad de Género y Expresión de Género, que prohíbe las “terapias de conversión” imponiendo una multa de entre 1,000 y 5,000 euros y hasta cinco meses en prisión “para quienes publiciten, ofrezcan o refieran a un individuo a otra persona que realice” cualquier práctica “cuyo objetivo sea cambiar, reprimir o eliminar la orientación sexual de una persona, identidad de género o expresión de género”.

En Estados Unidos, según un estudio del Williams Institute de la Facultad de Derecho de la Universidad de California, los Ángeles, (UCLA), son 18 estados que ya cuentan con legislaciones que prohíbe estos tratamientos. Uno de ellos es Nueva York en donde en enero de este año se prohibieron estas terapias para menores de edad.

Según el Williams Institute, 698,000 adultos LGBT en los Estados Unidos han recibido estas terapias en algún momento de sus vidas, incluyendo a unos 350,000 que las recibieron siendo adolescentes.

En México, el pasado mes de agosto se presentó una iniciativa en el Congreso de la Unión para reformar la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación y el Código Penal Federal, a fin de sancionar con una pena de uno a ocho años de prisión, de doscientos a quinientos días de trabajo a favor de la comunidad y multa de hasta tres mil unidades de medida y actualización, a quien pretenda cambiar la orientación sexual de una persona en contra de su voluntad.

Se trata de un tema importante porque, se acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) que realizó en 2017 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se constató que los grupos más discriminados son personas transgénero con 71.9 por ciento, seguidas de lesbianas y gays (gais) con un 65.5 por ciento.

Más información france24.com

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