Mazo judicial

 

Este 28 de agosto un panel de apelaciones del estado de Nueva Jersey, Estados Unidos, revirtió la orden de suspensión de la vigencia de la ley que permite a pacientes terminales obtener medicamentos para terminar con sus vidas.

La ley de ayuda a la muerte de enfermos terminales del estado, Medical Aid in Dying for the Terminally Ill Act, fue ratificada por el gobernador del estado Phil Murphy el pasado mes de abril. La ley inició vigencia el 1º de agosto de 2019, pero el 14 de este mismo mes el juez Paul Innes sentenció su suspensión como resultado de la demanda presentada por médico Yosef Glassman.

El doctor Glassman, identificado como judío ortodoxo, presentó la demanda argumentando que la nueva ley lo obligaba a violar sus creencias religiosas y profesionales. Sin embargo, el panel de apelaciones conformado por los magistrados Carmen Messano y Arnold Natali concluyeron que el doctor Glassman no tiene acción legal para presentar su queja a nombre de los demás profesionistas de la medicina, los pacientes o los familiares.

Además, el tribunal concluyó que el tribunal de primera instancia “abusó de sus facultades discrecionales” al haber suspendido la vigencia de la ley. “Concluimos que el tribunal no consideró adecuadamente los intereses de pacientes calificados con enfermedades terminales a quienes la decisión de la Legislatura prescribió derechos para terminar sus vidas, consistentes con la Ley”, escribieron los magistrados en su decisión.

Al conocer la decisión, Rich Grohmann, el abogado que representó al doctor Glassman anunció que apelarían la sentencia ante la Suprema Corte de Nueva Jersey.

La ley de ayuda a la muerte de enfermos terminales establece que para que se entreguen estos medicamentos, dos médicos deben firmar la petición del paciente terminal, quien debe ser mayor de edad, residente del estado de Nueva Jersey manifestando estar en su uso de sus facultades y aceptar voluntariamente querer morir.

Esta petición se debe presentar dos veces y existe la opción de que el paciente se retracte de su decisión. Por lo menos una de estas peticiones debe ser por escrito y debe ir firmada por dos testigos. La ley exige que por lo menos uno de estos testigos no sea familiar del paciente, tenga derecho a la herencia o a una porción, no se propietario de la institución en la que el paciente recibe el tratamiento ni un empleado de dicha institución, ni ser paciente del mismo médico tratante.

Una vez que se han satisfecho estos requisitos, el médico ofrecerá al paciente otras alternativas como cuidados paliativos, pero de mantenerse en su posición, entregará los medicamentos para poner fin a la vida, los cuales deberán ser tomados directamente por el paciente.

Cuando el gobernador Murphy ratificó esta ley en abril Nueva Jersey se convirtió en el séptimo estado de los Estados Unidos en proporcionar medicamentos para poner fin a la vida de pacientes terminales. En junio en el estado de Maine se firmó una ley semejante.

El primer estado en regular el suicidio asistido fue Oregon en 1997. Después lo hicieron California, Colorado, Hawái, Vermont, Washington, el Distrito de Columbia y Nueva Jersey y Maine como ya se mencionó. En el estado de Montana se permite gracias a una decisión de la Suprema Corte de 2009 que establece que la ley vigente no evita que los médicos entreguen estos medicamentos a pacientes terminales.

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