Sala judicial

 

Matthew Johnston, un consultor de tecnología de 53 años, es la primera persona con sordera profunda en haber servido como miembro de un jurado en procesos efectuados en Inglaterra y Gales.

Si bien personas con hipoacusia han servido en jurados en Australia, Irlanda y Estados Unidos, en Inglaterra y Gales la ley vigente evita que integren jurados porque prohíbe la presencia de más personas en la sala de deliberación de los jurados y un intérprete de lenguaje de señas para un sordo sería una decimotercera persona.

Esa ley fue recurrida en 1999 por Jeff McWhinney, quien entonces era el presidente ejecutivo de la Asociación Británica de Sordos, quien solicitó se le permitiera el uso de un intérprete. El señor McWhinney perdió su caso porque el juez concluyó que la 13ª persona en la sala de deliberaciones hubiera equivalido a una “irregularidad irremediable”. Desde entonces, varias personas con deficiencias auditivas han estado luchando para cumplir su deber cívico en tribunales de Inglaterra y Gales, sin mucho éxito.

Lo anterior hasta la participación de Matthew Johnston en tres procesos penales de dos semanas de duración en dos de los cuales sirvió como presidente del jurado. Prestar ese deber, que muchos declinan por diversas causas, le significó haber sido evaluado por personal judicial y por el juez quienes quedaron convencidos que en el caso de Matthew se podría lograr el objetivo sin contrariar la ley.

En este caso, Matthew Johnston aseguró que no requeriría traductor de lenguaje de señas gracias a su habilidad para leer los labios, a un poco de audición que tiene gracias a un implante coclear, a que puede hablar y a la ayuda de la tecnología. De esta forma, se obtuvo financiamiento extra para que durante el proceso hubiera un estenógrafo extra cuyas notas Matthew leía en un Tablet desde su silla en el estrado de jurados.

Durante las deliberaciones, Matthew pidió a los otros miembros del jurado que hablaran mirándolo directamente (lo que no fue difícil siendo presidente del jurado) y de forma clara, que no se arrebataran la palabra unos a otros y que alzaran la mano cuando fueran a participar.

“Creo que eso hizo las deliberaciones más claras, más estructuradas”, declaró Matthew Johnston sobre su experiencia una vez que finalizaron los tres procesos. “Me sentí realmente complacido cuando alguien dijo: ‘Matthew tú vas a ser el presidente’. Me sentí un poco emotivo cuando alguien dijo eso. Tenían confianza en mi”.

Johnston explicó que, salvo haberse quedado sin batería en la Tablet y no haber escuchado cuando lo voceaban, todo transcurrió sin mayores tropiezos.

Otros miembros del jurado no expusieron quejas. “Los procesos en el tribunal parecieron como si no hubiera impactado negativamente tener un jurado sordo y el tribunal lo manejó muy bien. El juicio se efectuó como si tener un jurado sordo fuera parte del proceso corriente. No se sintió como si fuera la primera vez”, declaró Anthony Jarvis a los medios quien sirvió junto con Matthew Johnston en los procesos ante el tribunal en Blackfriars, Londres.

Para Matthew Johnston el objetivo ahora es que los procesos judiciales se transmitan con subtítulos lo que permitiría no sólo a las personas con hipoacusia participar, sino también proporcionar mayores herramientas de comprensión a las personas que el inglés no es su primera lengua.

“Funcionó, se puede hacer”, fue su evaluación final sobre la experiencia. “Significa que más personas con discapacidades auditivas pueden ser parte de un jurado. Tienen un grupo más grande para seleccionar”.

Más información theguardian.com

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