Laboratorio Nacional Brookhaven

 

Dos demandas se han presentado en contra de uno de los más grandes laboratorios científicos del gobierno de los Estados Unidos por extrabajadores que al haber estado expuestos a un peligroso químico usado para limpiar, padecen enfermedades.

La demanda se ha presentado, principalmente, en contra del Laboratorio Nacional de Brookhaven que es una instalación del Departamento de Energía de los Estados Unidos ubicado en Upton, en Long Island, Nueva York. Es un laboratorio que se especializa en física nuclear y de alta energía, ciencia y tecnología energética, medio ambiente y biociencia, nanociencia y seguridad nacional. Descubrimientos hechos en ese laboratorio han ganado seis Premios Nobel.

La primera demanda fue presentada por Joseph Marino, un técnico que trabajó en el laboratorio entre la década de 1990 y de 2000, limpiando las terminales de las computadoras con un producto que contiene tricloroetileno, TCE, un desengrasante que la administración Obama la EPA, Environmental Protection Agency, clasificó "cancerígeno para las personas por todas las vías de exposición" y proponiendo la prohibición de dos de sus productos de alto riesgo, restricciones que han sido detenidas por la presente administración. Se trata de un químico que es utilizado en varios sectores para desengrasar y limpiar y que se calcula que Estados Unidos cuatro de cada cinco tintorerías utilizan.

El tricloroetileno es un líquido volátil incoloro. Sus dos usos principales son como solvente para remover grasa de piezas de metal y como sustancia química usada para fabricar otras sustancias químicas, especialmente el refrigerante HFC-134a. El tricloroetileno también se ha usado como solvente para extraer grasas, aceites, ceras y alquitranes; en la industria textil para lavar algodón, lana y otras telas; en operaciones de limpiado al seco; y como componente de adhesivos, lubricantes, pinturas, barnices, removedores de pintura, pesticidas y para desengrasar metales. En México, al parecer, no está prohibido.

Joseph Marino, quien padece cáncer, presentó la demanda por 25 millones de dólares en contra de quienes operaban el laboratorio cuando trabajó por la exposición al TCE, argumentando que negligentemente le hicieron que usara el limpiador sin haberle hecho advertencias ni haberle entregado equipo de protección adecuado.

Si bien los datos oficiales indican que el Departamento de Energía tomó medidas para manejar los peligros que representan los compuestos químicos venenosos para los empleados de sus laboratorios y que detuvo el uso de tricloroetileno en sus instalaciones en 1990, Joseph Marino argumenta que los contratistas de Brookhaven almacenaron el químico en tambores y ordenaron a los empleados que lo usaran hasta el año 2006. Desconociendo los riesgos, muchos técnicos continuaron haciendo uso del tricloroetileno para cuidar los sistemas informáticos superiores de la ubicación.

La otra demanda es idéntica a la de Joseph Marino, de 60 años, y se presentó esta semana por Ronald Yuhas, de 77 años.

Se trata de demandas extraordinarias porque generalmente las controversias que se refieren al TCE son satisfechas mediante un sistema de compensaciones, que en el caso de Joseph Marino hubiera sido de US$50,000 por la exposición al químico, más us$15,000 por salarios no devengados por enfermedad. Se trata de una cantidad que el demandante dice que no hubiera sido suficiente debido a su enfermedad.

Además, Joseph Marino contempla la posibilidad de demandar a Dow Chemical y a la empresa Zep por no haber hecho públicos los riesgos. Dow ya no lo produce, pero Zep lo sigue fabricando y distribuyendo. Ninguna de estas empresas declaró sobre el tema.

El Departamento de Energía, por su parte, reiteró que el TCE es un químico que ya no utilizan en ninguna de sus instalaciones.

Más información nytimes.com /atdsr.cdc.gov

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