Ratón de laboratorio

 

Sobre la propuesta de prohibir la venta a particulares de un popular raticida, una organización neerlandesa se ha pronunciado en contra señalando que de hacerlo en pocos años una plaga masiva de ratones y ratas azotará a los Países Bajos.

El pronunciamiento ha sido realizado por el Centro Neerlandés de Expertos en Plagas y Vida Silvestre, KAD por sus siglas en neerlandés, señalando que no existen en el mercado buenas alternativas al veneno que se propone prohibir.

“Estamos muy preocupados”, dijo el vocero de la organización Bastiaan Meerburg al noticiero local Radio 1. “Muchas personas usan veneno para matar ratas y ratones en sus casas. Si se prohíbe no hay mucho que quede que pueda hacer este trabajo”.

La prohibición al veneno deviene de la opinión que en 2014 la agencia de gobierno encargada de los cultivos emitió por la preocupación de los daños que el uso excesivo de venenos causa al medio ambiente y a las aves rapaces.

“Entendemos que el veneno es nocivo para el ambiente y no estamos en principio en contra de una prohibición”, declaró Meerburg. “Pero no hay otra alternativa buena. Las trampas son más difíciles de usar…y no todos los gatos son buenos cazadores”.

De proceder la prohibición, el veneno no sería vendido a particulares, pero sí a empresas de exterminación de plagas por lo que los habitantes tendrían que contratar los servicios de estas empresas.

Países Bajos está enfrentando también un problema que parece estarse haciendo común en las grandes capitales europeas y que se refiere a la plaga de ratas. Así, en 2017 las juntas locales de salud reportaron un incremento del 25 por ciento en los avistamientos de ratas en Ámsterdam y su duplicación en Rotterdam.

El problema de las ratas ha sido a abordado en varias ciudades del mundo por sus órganos legislativos. Por ejemplo, en Nueva York se presentó en 2012 una iniciativa de ley para prohibir a los usuarios del metro consumir alimentos debido a la plaga de ratas que vive en los túneles y en las estaciones. La iniciativa no pasó, para deleite de las ratas (y de los humanos), así que los usuarios del metro pueden seguir mordisqueando sus sándwiches de una estación a otra.

Más información dutchnews.nl

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