Beto y Enrique con leyenda de apoyo al matrimonio igualitario

 

Este 15 de agosto, Gareth Lee, un activista gay de Irlanda del Norte, anunció que ha llevado su caso en el que una pastelería cristiana negó decorar un pastel con tema gay, a la Corte Europea de Derechos Humanos, argumentando que la Suprema Corte británica no reconoció apropiadamente sus derechos.

El caso se remonta a 2015 cuando Gareth Lee hizo un pedido a la pastelería Ashers, la que 48 horas después de haber tomado el pedido le avisó que no lo completaría. Lee pidió que el pastel fuera decorado con los personajes de Plaza Sésamo, Beto y Enrique, con una leyenda sobre la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo. Ashers negó el servicio por razones de creencias y Lee los demandó con fundamento en la Ley de Equidad que prohíbe la discriminación.

El caso, por su trascendencia, se litigó hasta la Suprema Corte. En mayo de 2015 la juez Isobel Brownlie de una corte de distrito en Belfast falló en contra de Ashers concluyendo que “los demandados ilegalmente discriminaron a quien demandó, en razón de discriminación sexual. Se trata de una discriminación directa que no tiene justificación”. En octubre de 2016 la Corte de Apelaciones confirmó el veredicto de primera instancia disponiendo que conforme con la ley, los proveedores deben prestar “un servicio particular a todos o a ninguno, pero no a un grupo de clientes seleccionados sobre aspectos prohibidos”.

Los McArthur, propietarios de Ashers, llevaron el caso hasta la Suprema Corte del Reino Unido, tribunal que en 2018 falló a su favor al determinar que no hubo discriminación porque la “objeción fue al mensaje en el pastel, no a las características personales del señor Lee”, por lo que “conforme con ello, esta corte sostiene que no hubo discriminación sobre la base de la orientación sexual del señor Lee”.

El caso, en el que en las tres instancias se expusieron interesantes argumentos respecto de lo que es discriminación y lo que no lo es, costó hasta esa instancia más de 500,000 libras esterlinas, cuando el pastel tenía un valor 36.50 libras esterlinas. Pero por tratarse de un tema que trasciende al pastel, y se trata sobre la prestación de servicios en lo general, Gareth Lee ha decidido llevar el caso a la máxima instancia europea.

Esta decisión fue explicada por el abogado de Gareth Lee en un comunicado de prensa en el que señala que la acción legal “no implica directamente a los propietarios de la pastelería Ashers ni recurre su derecho a tener puntos de vista privados religiosos o políticos”.

“El caso será en contra del Reino Unido, miembro de la Corte Europea”, se señala, en un intento por retar la decisión tomada por la Corte Suprema que, según el abogado, “falló en dar la importancia apropiada a los derechos del señor Lee conforme con la Convención Europea de Derechos Humanos”.

“La decisión de la Suprema Corte borra la línea, crea incertidumbre legal para todos nosotros en Irlanda del Norte y la Corte Europea de Derechos Humanos es el lugar apropiado para clarificar esta situación”, se concluye en el comunicado.

El fallo de la Suprema Corte no estuvo exento de controversia pues para muchos es la oportunidad para negar servicios con la excusa de no apoyar un mensaje y como una victoria para la libertad de expresión y de creencias. Así, el analista legal de la BBC, Clive Coleman, se preguntaba en su momento si la misma pastelería podrá negarse a hacer un pastel para un bar mitzvah o en contra de Brexit o del veganismo o de cualquier otro tema que genere división.

En algunos años tendremos la conclusión de este asunto, así que esperemos sentados.

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