Entrada de casa

 

Esta semana en Nueva Zelanda, la Law Commission dio a conocer el reporte final sobre la ley de propiedad de las parejas de 1976, aconsejando al gobierno varias reformas para hacer más justa y equitativa la repartición de bienes de una pareja tras la separación.

Una de las principales recomendaciones que hace la Law Commission, que es el organismo de Nueva Zelanda que revisa y desarrolla el marco jurídico del país, recomendando reformas de ley al gobierno, se refiere al domicilio conyugal.

Bajo la normativa actual el domicilio conyugal o lugar donde la pareja vive se considera propiedad de la relación y se divide en partes iguales en la separación. La recomendación en este sentido es que si la propiedad pertenecía a un integrante de la pareja antes de iniciar la relación, o la recibió en herencia o donación, sólo se debe repartir entre ambos el valor que la propiedad pudo haber adquirido durante la relación.

La comisión sugiere la misma regla respecto de los demás bienes de la pareja, confiriendo mayores facultades a los tribunales para decidir sobre esta división de bienes.

Respecto de los acuerdos para otorgar pensión al otro miembro de la pareja, conocido en derecho neozelandés por las siglas FISA, family income sharing agreements, se sugiere que se asigne de forma más equitativa tomando en consideración el periodo de tiempo durante el que se otorgará y la cantidad.

Respecto de los hijos también se sugiere que se tome en cuenta su mejor interés y el derecho de permanecer en el domicilio familiar tras la ruptura de la relación de los padres.

Asimismo, se propone revisar procedimientos de la división de bienes para identificar las conductas que ocasionan retraso en el proceso e incrementan los costos.

Sobre estas conclusiones, la vicepresidente de la comisión y líder del proyecto de investigación, Helen McQueen, dijo: “Nueva Zelanda ha transitado por un periodo significativo de cambios sociales desde que se aprobó la Ley de Propiedades (de Relaciones) en 1976”.

“Es importante que la ley esté al corriente con el cambio social y refleje las expectativas racionales de los neozelandeses. Desde nuestro punto de vista, la ley para dividir la propiedad tras la separación ya no es apropiada en el siglo XXI en Nueva Zelanda. Creemos que algunos de los conceptos fundamentales de ley siguen siendo apropiados como el principio general de equidad en la repartición y su aplicación a matrimonios, uniones civiles y relaciones de hecho que duren tres años o más.

“Pero recomendamos otros cambios significativos que afectarán cómo se divide la propiedad. Estas recomendaciones están diseñadas para hacer la ley más flexible al amplio rango de situaciones familiares que existen hoy en día”.

El abogado experto en divorcios Jeremy Sutton opina que estos cambios podrían ser positivos: “Reflejan la forma de la sociedad actual. Muchas personas tienen bienes de una primera relación que llevan a la segunda. Antes… mis padres estuvieron casados toda la vida, pero ahora el promedio de una relación es de 13 años… la sociedad siente que las cosas han cambiado y la ley también debe hacerlo”.

Respeto de privilegiar los intereses de los niños, el abogado Sutton dijo que los hijos deberían poder permanecer en el domicilio familiar tras la separación con el principal cuidador a fin de que tengan mayor estabilidad.

Respecto de este último punto vale la pena revisar la experiencia que está viviendo Dinamarca sobre el domicilio familiar en los primeros tres meses de la separación por lo que implica respecto de la asignación de la custodia de los hijos.

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